miércoles 8 de julio de 2009

Busco un Libro III

SI TIENES UNA DIETA ESTRICTA Y QUIERES DEJARLA SIN SUBIR DE PESO ESTE BLOG TE INTERESA
LES COMENTO QUE EN MI CASO DEJAR LAS DIETAS AUNQUE ME PROVOCO SUBIR UNOS 6KGS MAS O MENOS NO HE VUELTO A SUFRIR DE HIPOGLUCEMIA O HIPOTENSIÓN, MUCHO MENOS DE HIPERTENSIÓN O DIABETES COMO LO MARCA MI GENETICA PERSONAL YA QUE A MI EDAD MI PAPÁ YA HABÍA DESARROLLADO ESTE PADECIMIENTO, MI UNICO EJERCICIO DURANTE 2 AÑOS FUE LA CAMINATA CON LARGOS LAPSOS DE INACTIVIDAD Y UN INTERMEDIO DE 3 MESES DE SPINING, AHORA QUE SE ESTABILIZO MI PESO HE REGRESADO AL GYM Y HE COMENZADO EL SISTEMA DEL DR. BOLIO DESDE LA 4TA SEMANA TAL COMO EL LO COMENTA EN ESTE LIBRO ADAPTANDOLO A MI ESTILO DE VIDA Y DE LOS ALIMENTOS QUE CONSUMO FRECUENTEMENTE APOYANDOME EN UNAS TABLAS DE ALIMENTOS QUE VIENEN AL FINAL DEL LIBRO, SIEMPRE CON AYUDA DE UN NUTRIOLOGO POR ELLO AQUI LES DEJO PRIMERO ESTAS TABLAS Y LUEGO SI YA ESTAN A DIETA LAS PRIMERAS 3 SEMANAS PARA APRENDER A COMER DE TODO...

SEMANA UNO

TÉCNICA DE INDUCCIÓN

Para reducir el fenómeno de realimentación

PRIMER DÍA

Tome yogur natural semidescremado con miel de maíz y almendras

SEGUNDO DÍA

Aumente agua de: melón, papaya, sandía o piña, sin azúcar.

TERCER DÍA

Aumente todo tipo de verduras cocidas (mínimo en 3 ocasiones)

CUARTO DÍA

Aumente todo tipo de verduras crudas (mínimo en 2 ocasiones)

QUINTO DÍA

Aumente melón, papaya, sandía, piña y/o jícama (en 4 ocasiones)

SEXTO DÍA

Aumente todo tipo de frutas (mínimo en 4 ocasiones)

SÉPTIMO DÍA

Aumente pastas (espagueti, ravioles, macarrones, etcétera (mínimo en 2 ocasiones).

Las primeras semanas son sólo para quienes se encuentran actualmente en una técnica de reducción estricta y desean suspenderla para iniciar con este programa. Si no está a dieta, pase a las recomendaciones de la semana tres en adelante.

Con las semanas uno y dos se reducen los trastornos digestivos o el riesgo de subir de peso al suspender dietas rígidas de reducción.

Para reducir las alteraciones intestinales y además nutrirse, ingiera la siguiente preparación desde el primer día:

PARA LAS MUJERES

Yogur natural semidescremado (2% grasa) ---------100ml

Miel de maíz (para bebé) --------------------15ml

Almendras o nueces (crudas) ----------5 piezas

PARA LOS HOMBRES

Yogur natural semidescremado (2% grasa) -----200ml

Miel de maíz (para bebé) ----------------------------30ml

Almendras o nueces (crudas) -----------------10 piezas

El yogur semidescremado puede prepararse en casa; sólo se requiere de búlgaros y leche semidescremada. Afortunadamente ya muchas compañías están ofreciendo en el mercado tanto leche semidescremada, como yogur semidescremado.

La miel de maíz se conoce más comúnmente como cristal o maple, o “para bebé”. Su absorción rápida ayuda a que se minimice el fenómeno de la realimentación. Otros endulzantes como la miel de abeja o azúcar refinada pueden generar molestias.

Es indispensable agregar almendras o nueces crudas al yogurt ya que los programas que eliminan las grasas favorecen a la larga la recuperación de lo reducido.

Si existe intolerancia a la leche sustituya la fórmula previa por los siguientes ingredientes:

Clara de huevo -----------1 pieza

Aceite de oliva -------------1 cucharadita

Miel de maíz---------------- 5 cucharaditas (25ml)

Los que tienen alergia a la clara de huevo, pueden preparar licuados con complementos de alimento en polvo. Como regla general, los complementos generan reducciones más rápidas que el yogur o la clara de huevo. A través de Internet podemos ajustar el complemento de su elección para que lo utilice en el programa y nos puede contactar en el siguiente domicilio:

Cualquiera de estas preparaciones debe ingerirse mínimo en cuatro ocasiones. Esto significo que si queda con hambre puede y debe tomar más. Ingerir menos licuados favorecerá que se desnutra, baje menos grasa y a la larga vuelva a subir.

¿Cuánto es lo máximo que puede ingerir de estos preparados? Debido al contenido de lactosa, el yogur puede generar molestias después del octavo. Si no presenta intolerancia, puede ingerir los batidos que desee.

Los licuados basados en complementos no tienen límite y de hecho es a través de la ingestión libre de estos productos que pude demostrar cómo efectivamente la abundancia de nutrimentos adelgaza.

El primer preparado debe ingerirse al despertar, antes de bañarse o de vestirse. Si su costumbre es despertarse y quedarse varios minutos acostado deje el licuado junto a su cama. Si se le hace tarde para llegar al trabajo, levántese más temprano o llegue tarde.

El último debe tomarse antes de dormir. Muchos acostumbran recostarse y leer algún libro o ver la televisión antes de conciliar el sueño. No tome su último preparado hasta que esté listo para dormirse.

Los demás licuados deberán tomarse a intervalos regulares en el transcurso del día (con espacios máximos de 6 horas). El único momento permitido para dejar pasar más tiempo de ayuno es mientras se encuentre dormido. Si duerme más de 6 horas al día, no hay problema. Sólo recuerde tomar su primer y último batido al dormir y al despertarse.

Si el segundo o tercer licuado se ingiere en la oficina o la calle, tiene varias opciones para hacer la toma más sencilla: licue los ingredientes con yogurt frío, o agregue hielos a la licuadora. Al transportarse en un termo puede durar varias horas sin descomponerse.

Otra posibilidad es que tenga los polvos de suplemento proteínico en el escritorio de su oficina. Con agua, una cuchara y paciencia, puede prepararlo igual como lo haría en su hogar.

A continuación anotaré qué alimentos deben agregarse cada día al menú (además de los licuados):

PRIMER DÍA

Tome yogurt natural semidescremado con miel de maíz y almendras, más agua natural.

Este es, para la mayoría, el día más difícil. Aparte de los batidos, sólo está permitida el agua (mínimo dos litros en veinticuatro horas). Si le es muy difícil continuar con estas restricciones, agregue desde el primer día lo indicado en el segundo o tercer día, pero incrementará la posibilidad de desencadenar el fenómeno de la realimentación.

Veinticuatro horas de ayuno relativo no es gran cosa. La mayoría de las personas con obesidad ya han intentado programas más drásticos. Además, los licuados ayudan a reducir el apetito, aunque es imposible evitar que extrañe toda la comida grasosa y sabrosa, del menú. Suspender los alimentos adictivos “de golpe” es difícil, pero no imposible de realizar.

No tiene porqué quedarse con hambre ya que puede ingerir la cantidad de licuados que desee hasta obtener la saciedad.

SEGUNDO DÍA

Aumente agua de: melón, papaya, sandía y/o piña

Además de los licuados de yogurt, debe preparar un segundo batido con partes iguales de agua y fruta marcada. La cantidad a beber y la frecuencia es libre, ingiera por lo menos dos litros en el transcurso del día a través de múltiples ingestiones. Mientras más agua de frutas tome, le será más fácil continuar con las restricciones.

Si es mujer y tiene experiencia con dietas, masajes, medicamentos, etcétera, debe saber que es casi imposible disminuir selectivamente la grasa de los glúteos y la cadera. Se puede reducir abdomen, busto y pantorrilla, pero la cadera prominente y los muslos gruesos parecen no tener solución. Existe una manera de eliminar la grasa de este sitio: Si mide más de cadera que de busto ingiera agua de frutas cada hora en la cantidad que desee. Al hacer esto, favorecerá la reducción preferente de grasa en cadera y muslo.

Es la forma más rápida que conozco, hasta la fecha, de provocar la reducción selectiva de esta región.

La cintura se reduce con las técnicas indicadas a partir de la semana tres en adelante. También ayuda la digestión abundante de verduras verdes.

TERCER DÍA

Aumente todo tipo de verduras cocidas (mínimo tres veces al día)

Puede incluirse en el menú papas, elotes, zanahorias, betabel y cualquier otra tuberosa. En este día se agregan algunos de los alimentos que tradicionalmente han sido señalados como causantes de obesidad.

No tenga miedo de ingerir con la frecuencia que deseé papas hervidas, elotes, ejotes, etcétera. ¿En qué cantidad? La que el cuerpo pida. Total ya lleva 48 horas limitándose y se ha ganado el derecho de comer hasta saciarse. Ingerir papas y elotes con miedo solamente provocará que BAJE MUY POCO DE MEDIDAS. No intente perfeccionar el programa comiendo poco de todo. Si esta es su decisión, es mejor que aplique otra técnica de reducción. Los primeros días de ayuno relativo son para evitar el fenómeno de la realimentación, no para favorecer una reducción rápida de peso.

Utilice su creatividad y sazone las verduras con los siguientes ingredientes: sal, pimienta, clavos, ajos, cominos, salsa picante, salsa china, salsa inglesa, o cualquier otro condimento sin grasa.

Inclusive puede cocinarse en consomé de pollo, o sazonarlas al gusto, siempre y cuando separe la grasa del caldo. Ya eliminada la grasa, puede utilizar su caldo o consomé (o pozole, o cualquier otro preparado) para cocer sus verduras.

Un programa restringido es más tolerable si los alimentos se guisan con buen sazón. Debe aprender a disfrutar intensamente las verduras y si esto se favorece con algún condimento que no contenga grasa, mucho mejor. Además es más sencillo cumplir con una tarea placentera.

CUARTO DÍA

Aumente todo tipo de verduras crudas (mínimo en dos ocasiones)

Aunque somos grandes comedores de verduras (chiles rellenos, guisados de ensaladas, etcétera) no siempre tenemos la costumbre de comerlas crudas. Vale la pena conocer el placer de ingerir una rica ensalada bien preparada. Inclúyalas mínimo en dos ocasiones en el transcurso del día.

El único vegetal no incluido en este día es el aguacate. En un sentido estricto no es una verdura, es una fruta, pero muchos acostumbramos agregarlo a nuestros platillos salados. La ingestión de aguacate puede provocar alteraciones digestivas, por lo que su uso se ha restringido hasta la segunda semana.

Aunque desconozco la razón científica detrás de la siguiente recomendación, le puedo asegurar que funciona: mientras más hojas verdes ingiera, obtendrá más reducción de cintura.

QUINTO DÍA

Aumente melón, papaya, sandía, piña y/o jícama (mínimo en cuatro ocasiones)

Estas son conocidas comúnmente como las frutas de “dieta” ya que contienen gran volumen de agua y mínimas cantidades de energéticos. Generalmente se puede ingerir la cantidad que se desee de estas frutas sin que lleguen a provocar molestias intestinales. A partir de este día las puede ingerir sin licuarlas en agua.

Para este día debe incluir todo lo anotado en los previos, es decir: agua de frutas, verduras cocidas, ensaladas, fruta de “dieta” y mínimo cuatro licuados de yogur.

No cometa el error de ingerir sólo lo indicado en cada día del régimen (solamente ensaladas, sólo fruta fresca, etcétera) pues corre el riesgo de desnutrirse y no reducir la grasa corporal.

Las mujeres que están aplicando un programa para disminuir preferentemente la cadera, pueden intercambiar el agua de frutas que ingieren cada hora por la fruta fresca anotada.

SEXTO DÍA

Aumente todo tipo de frutas (mínimo en cuatro ocasiones)

Ya puede incrementar una cantidad importante de energéticos a su programa. ¿Desea comer plátanos? No hay problema. ¿O prefiere hartarse de mangos? Adelante. Se lo merece, pues ha soportado cinco días de restricciones de alimentos.

En el sexto día se agregan alimentos prohibidos o restringidos en casi cualquier régimen de reducción. No se preocupe. Seguramente la báscula y cinta métrica ya han reportado resultados satisfactorios y lo seguirán haciendo siempre y cuando se siga comiendo sin miedo.

Asegúrese de ingerir las frutas al menos en cuatro ocasiones. Comer menos veces sólo favorecerá que reduzca más lentamente y más importante aún, las técnicas que indican tres alimentos al día favorecen la pérdida de peso por eliminación de masa muscular. No tiene sentido perder pantorrilla y busto firme (en mujeres), cuando lo deseado es una mejor figura.

Si ingiere frutas en más ocasiones, mucho mejor. Pero si comer cuatro veces le es difícil, siga con su esfuerzo. El cuerpo responderá más rápidamente y en forma más estética.

SÉPTIMO DÍA

Aumente pastas: espagueti, ravioles, macarrones, etcétera (mínimo en dos ocasiones)

Último día de la semana. Cerraremos con otro alimento altamente calumniado y que posee excelentes propiedades reductivas: la pasta ¿No le tienta la idea de reducir su grasa abdominal con un rico plato de espagueti?

Aunque las pastas son un alimento procesado, el cuerpo las digiere como si se tratara de una pera o una toronja (alimentos no procesados) y como si tuviera altas cantidades de fibra. Estas propiedades las hacen un excelente alimento que provoca la eliminación de grasa corporal, mientras se cuide de no utilizar grasa al cocinarlas.

Actualmente existen productos precocidos que hacen muy fácil su preparación. O bien puede tostar la pasta en un sartén de teflón y posteriormente guisarla de manera usual. Otra posibilidad es añadir la pasta al agua hirviendo y dejar que termine de cocerse mientras hierve el agua. Posteriormente puede sazonarla con jugo de tomate, así como cualquier otro condimento que desee.

En esta semana usualmente se presenta una reducción importante de peso y medidas, que en ocasiones es hasta de dos tallas en cadera. Debe prestarle poca atención a los cambios que se presenten, pues la intención del programa de inducción es preparar al organismo para recibir todo tipo de nutrimentos y no eliminar la obesidad.

Si aumenta de peso debe acudir con un nutriólogo o médico para que vigile su realimentación.

SEMANA DOS PRIMER DÍA

Aumente arroz integral hervido y/o pasta (mínimo en dos ocasiones)

SEGUNDO DÍA

Aumente dos raciones de grasa vegetal (total dos raciones extras en 24 horas).

TERCER DÍA

Aumente otra ración de grasa vegetal (total 3 raciones extras en 24 horas)

CUARTO DÍA

Aumente una ración de grasa animal (total una ración en 24 horas)

QUINTO DÍA

Aumente otra ración de grasa animal (total 2 raciones en 24 horas)

SEXTO Y SÉPTIMO DÍA

Sin cambios.

Aunque para el final de la primera semana se tiene la posibilidad de cubrir un mínimo de necesidades alimenticias, falta un elemento importante: la variedad.

Tal vez al incrementar ciertos alimentos se reduzca de peso y medidas con más lentitud. Esto no debe preocuparle.

La velocidad de reducción es lo menos importante en un programa sensato de control de peso. Es más valioso obtener un resultado satisfactorio a largo plazo, que un cambio inmediato (y transitorio) de peso y medidas.

Cualquiera empieza, pero muy pocos terminan. Por lo tanto, debe utilizar el alimento más agradable al paladar y no el que provoca un descenso rápido de grasa: así se mejora la adherencia al régimen y este es el elemento más trascendental para obtener un control permanente de peso.

El mejor método del mundo no sirve absolutamente para nada cuando no se aplica. Al utilizar y perpetuar una estrategia restringida (que favorece pérdida rápida de peso) se está desaprovechando la oportunidad de disfrutar el programa y aprender a comer en forma prudente y sana.

¿Cuándo va a acostumbrarse a ingerir todo tipo de alimentos, si se pasa la vida limitándose de aquello que le gusta por miedo a engordar?

En la segunda semana se agregan grasas. Muchos seguramente sentirán miedo al incrementar estos alimentos a su menú. Es natural y no debe de extrañarles, pero no permitan que su temor los limite en la aplicación del plan de reducción.

El tubo digestivo debe estar listo para digerir estos nutrimentos con mínimas molestias. En algunos casos llegan a presentarse trastornos, pero estos generalmente son provocados por una parasitósis o infección intestinal.

Si aparecen cólicos abdominales, diarrea, estreñimiento, o una gran formación de gases, acuda con su médico de cabecera para que le revise cuidadosamente y le indique el tratamiento adecuado. El incremento paulatino de fibra y grasas no tiene por qué generar molestias intestinales severas.

Otra posibilidad es que se trate de una “colitis nervios” (colón irritable). Como su nombre lo indica, esta enfermedad s asocia a un estado de ánimo alterado (ansiedad o estrés no controlado), pero también influye la ausencia de actividad física y una alimentación inapropiada (alta en grasas y baja en fibra).

La colitis nerviosa guarda relación estrecha con el manejo de estrés. Si atraviesa por un momento tensionante, aprenda nuevas maneras de tolerarlo. No hay estrategia que sirva para reducir los síntomas de la “colitis nerviosa” mientras las emociones se manejen en forma inadecuada.

Si las molestias son tolerables siga adelante con las indicaciones. Con el tiempo el tubo digestivo se adapta a los cambios y las alteraciones generalmente desaparecen.

PRIMER DÍA

Aumente arroz integral hervido (mínimo en dos ocasiones).

Desde el punto de vista metabólico, la pasta es más útil para movilizar grasa corporal (el cuerpo digiere la pasta como un alimento no procesado), pero para la mayoría el arroz es más sabroso. Para fines metabólicos (y de reducción) lo más conveniente es ingerir arroz integral.

¿No le gusta? Entonces ingiera el tipo de arroz que le agrade, sin utilizar aceite en su preparación.

Tal vez el sabor sea diferente, pero al menos tiene la posibilidad de prepararlo con buena sazón y disfrutarlo. Ingiera arroz o pasta mínimo en dos ocasiones.

Y recuerde que además de arroz o pasta debe ingerir verduras cocidas, ensaladas, todo tipo de frutas y licuados.

Aprenda a conocer los límites de su estómago. Si durante años lo mantuvo con restricciones, es tiempo de dejarlo que hable solo. Esté muy atento a la sensación de saciedad, o correrá el riesgo de provocarse hastío por comer demasiadas cantidades de un solo alimento y dejar a un lado todo lo demás.

Cuide las cantidades. Si es necesario, sírvase los alimentos en recipientes pequeños. Tal vez sea prudente utilizar los platos de los postres en vez de la vajilla usual.

Si después de comer un poco de todo sigue con hambre, no hay problema: puede volver a servirse nuevamente lo indicado la cantidad y veces que desee. Si a las pocas horas reaparece se apetito, no se preocupe. Al comer varias veces al día se está favoreciendo una reducción más rápida y estética de medidas.

Las personas que comen porciones insuficientes o solamente en una ocasión, disminuyen menos grasa y en los sitios donde no quisieran que se redujera.

Esto sucede especialmente con las mujeres; pueden eliminar por completo el busto al realizar “enmiendas” y “restricciones” con el plan de reducción. En cuanto a ambos sexos, nadie quiere verse más viejo después de terminada su dieta.

Esta técnica de reducción no tiene nada que ver con cantidades (calorías). Por tanto, deje que su cerebro le avise por medio del Centro de Apetito y la Saciedad cuando haya comido lo suficiente.

SEGUNDO DÍA:

Aumente dos raciones de grasa vegetal (total cuatro y media para mujeres y siete para hombres)

El cuerpo humano está construido con grasas. La tercera parte de la pared de una célula y el 80% del cerebro están compuestos de moléculas de grasa. Las glándulas mamarias en las mujeres obtienen su consistencia por la grasa.

Muchos le tienen miedo e inclusive pánico a estoy nutrimentos, sobre todo después de enterarse que son los responsables de la aparición de obesidad. Es indispensable ingerir grasas, o se corre el riesgo de volver a recuperar el sobrepeso (ver sección correspondiente a obesidad y grasas).

El primer día de la Semana Uno se indican cuatro licuados sencillos para la mujer y cada licuado deberá contener cinco almendras, lo que equivale a 20 almendras o dos u media raciones de aceite total en el día. Los hombres deben ingerir 4 licuados dobles, o sea 40 almendras o cinco raciones de aceite. Estas raciones pueden sustituirse por cualquier ración anotada en la lista que se presenta más adelante.

Es decir, en vez de 20 almendras que ha estado agregando a sus cuatro licuados puede ingerir 2 ½ cucharaditas de aceite.

En este segundo día se aumentan dos raciones extras de grasa vegetal, lo que da un total diario de cuatro y media raciones para mujeres y siete para los hombres.

Ingiéralas en cualquier momento, pero la recomendación prudente es que las tome cuando existe suficiente tiempo para disfrutarlas.

Gozaremos muy poco de las raciones de grasa si las ingerimos cuando nos encontramos corriendo para no llegar tarde, angustiados por que nos faltan muchas cosas por hacer.

RACIONES DE GRASA VEGETAL

Una ración de grasa vegetal equivale a:

Una cucharadita de 5ml de aceite vegetal (para aderezar) o

Una cucharadita de 5ml de aceite de oliva (para guisar) o

Una cucharadita de crema de cacahuate de 10ml o

Dos cucharaditas de 5ml de mayonesa o

8 almendras tostadas o crudas o

8 nueces crudas (mitades) o 1

2 cacahuates crudos (semillas) o

¼ de aguacate Hass mediano (40g de pulpa) o

15 aceitunas pequeñas

TERCER DÍA

Aumente otra ración de grasa vegetal (total cinco y media para mujeres y ocho para hombres)

Aunque puede ingerir todas las porciones de una sola sentada, bajará más rápido si las distribuye lo largo del día. Si las puede ingerir en seis ocasiones, además de bajar rápidamente, ayudará a un óptimo control de triglicéridos y colesterol.

Recuerde que el aceite de oliva es el mejor para guisar alimentos. Para calcular la cantidad de grasa tome en cuenta que la pasta o el arroz frito con aceite de oliva absorbe una ración de grasa; es decir una cucharadita por cada media taza guisada. Esto significa que si toma meda taza de arroz frito está ingiriendo una ración de grasa vegetal.

CUARTO DÍA

Aumente una ración de grasa animal (total una para mujeres y hombres)

Al igual que con las grasas de origen vegetal, es indispensable que el hombre ingiera ciertas cantidades de grasa animal.

Sin grasas saturadas, no existirían una serie de hormonas indispensables para la supervivencia del hombre. Las células del cerebro están construidas en un 80% con estas substancias. Las hormonas sexuales y la cortisona provienen de grasas saturadas.

Aún cuando el organismo cuenta con un gran reservorio de estos elementos, se desconoce el efecto a largo plazo de la supresión total de grasas saturadas en la dieta. La actitud más prudente es no eliminarlas. Por eso se agregaron pequeñas cantidades lo más rápidamente posible.

RACIONES DE GRASA ANIMAL

Una ración de grasa animal equivale a:

1 cucharadita de manteca de res o cerdo o

1 cucharadita de mantequilla o

1 cucharadita sopera de crema o

1 rebanada de tocino

Estos alimentos convierten a la comida en un evento bastante agradable.

Recuerde que disfrutamos más la comida cuando so preparadas con estas substancias. Por lo tanto cuide mucho de no excederse en las raciones de grasa saturada.

Si le es imposible controlar la cantidad que ingiere, lo más prudente será suspenderlas momentáneamente y agregarlas hasta la quinta semana de nutrición.

QUINTO DÍA

Aumente otra ración de grasa animal (total dos raciones en 24 horas)

Aún cuando puede juntar sus dos raciones de grasa saturada, lo prudente es repartirlas en dos tomas. Aún cuando el impulso por comer grasas animales nos incite a ingerir porciones excesivas, deberemos utilizar nuestra fuerza de voluntad para no caer en la tentación de comer más de lo indicado.

SEXTO Y SÉPTIMO DÍA

Sin cambios

Cuenta con dos días para jugar con sus raciones de grasa animal y vegetal. Pueden ingerirse crudas (por ejemplo fresas con crema) o bien pueden utilizarse para guisar algún alimento de menú.

Utilice su imaginación para convertir el programa en el evento más agradable que sea posible. Sazone sus verduras con tocino o mantequilla y su arroz con aceite de oliva.

Dos raciones posiblemente sean insuficientes para aquellas personas que están acostumbradas a una dieta cargada de grasas animales. Pero desde el punto de vista metabólico, equivalen a las mismas porciones requeridas por el hombre.

¡Felicidades! Ya se encuentra comiendo una variedad de alimentos con azúcar (y grasa en pequeñas porciones). La idea de que estos nutrimentos engordan ya debe haber quedado enterrada en el pasado.

Algunos habrán observado reducciones espectaculares de peso y medidas. La mayoría han obtenido una reducción lenta pero satisfactoria de media a una talla equivalentes a 1 o 3kg de peso.

Unos pocos quizá no presenten cambios. Si este es su caso tome en cuenta que, aún cuando su figura no se ha modificado, tiene la posibilidad de comer los alimentos que antes consideraba prohibidos o pecaminosos sin engordar.

¿Por qué habría de permanecer el peso igual? Por el grado de desnutrición que tenga en el momento de iniciar el programa.

La eficiencia metabólica aparece precisamente para que sigamos viviendo a pesar de ingerir una alimentación inapropiada. Parte de estos mecanismos de supervivencia tienen que ver con la incapacidad para perder peso aún comiendo muy pequeñas porciones de alimentos.

Si subió de peso, debe acudir con un médico nutriólogo, pues significa que se encentra con una desnutrición severa.

SEMANA TRES

Programa Balanceado

Si aplicó el programa de inducción, lo usual es que pierda de media a una talla (1 a 3 kilogramos). Unos quizá habrán notado mayores cambios y otros tal vez no hayan modificado nada de su figura. Esto es inevitable pues cada persona tiene su manera especial de eliminar grasa corporal. Si no ha obtenido lo deseado manténgase firma. La intención del programa no es eliminar la obesidad en la manera más rápida, sino de evitar que se vuelva a subir.

Nuestras costumbres y hábitos de ninguna manera se asemejan a lo indicado en las dos semanas de inducción. Para tener éxito a largo plazo debe aplicar estrategias que se asemejan lo más posible a los hábitos y costumbres del medio en que se desenvuelve uno. Así se hace más fácil la aplicación del programa, se mejora la adherencia y, consecuentemente, los resultados a largo plazo.

Cada país o región tiene su definición particular de lo que considera como la comida fuerte. En unas regiones se llama almuerzo o comida y se toma entre 1 y 3 de la tarde, mientras en otras se llama “dinner” y se ingiere después de las 5 p.m.

En México se cuenta con una serie de excelentes hábitos. Se ingieren cinco alimentos al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena y la comida más vasta se realiza al medio día.

Ninguna de estas costumbres debe modificarse, pues son hábitos que favorecen la movilización de grasa corporal.

Debemos tener un gran respeto por nuestras costumbres y tradiciones. En el presente libro deseo proponer a los hábitos alimenticios del mexicano como la “varita mágica” que puede resolver todo mal de alma (y panza).

LA ALIMENTACIÓN BALANCEADA

De acuerdo a organizaciones internacionales de salud, se requiere diariamente un 55% de energía en forma de azúcares, un 15% de proteínas, un 10% a través de las grasas saturadas, un 20% por medio de las grasas vegetales y, finalmente, 20 gramos o más, de fibra vegetal.

¿Cómo aplico un programa balanceado si no tengo un doctorado en nutrición? Para tal propósito elaboré 35 planes distintos. Todos cumplen con los criterios previamente establecidos. La única diferencia es que de un día para otro s incrementa en forma lenta la cantidad total de energéticos (se inicia con aproximadamente 800ncalorías y se termina con más de 2200).

ALIMENTOS LIBRES

Existen distintos requerimientos alimenticios de una persona a otra, e inclusive la misma persona puede necesitar porciones variables de alimentos de un día para otro. Esto puede hacer que lo indicado en la semana que inicia sea tal vez insuficiente para eliminar la sensación de hambre.

Para llenar esos huecos se han dejado libres las verduras de todo tipo, así como yogur normal de sabores y los batidos de las semanas uno y dos que podrá tomar a la hora del día y en la cantidad que desee.

Aun cuando pueda ingerir yogur y verduras, de todas maneras tiene la obligación de comer TODO lo marcado en el menú para cada día.

MÁXIMAS PORCIONES

Sólo una de cada cien personas que aplican este programa ingiere lo indicado en la semana siete. La mayoría encuentra que las porciones de la semana cinco o seis son suficientes, o inclusive excesivas.

Cuando encuentre un menú que lo mantiene satisfecho, siga con él durante el mayor tiempo posible. Por ejemplo, si los alimentos del martes de la semana cinco son adecuados, repita esas recomendaciones por lo menos durante cinco o seis semanas más.

¿Durante cuánto tiempo debe aplicar las indicaciones? Se ha reportado que si una actividad se repite durante por lo menos tres meses consecutivos, esta generalmente se convierte en un hábito. Por ejemplo, las personas que se mantienen sin fumar durante doce semanas, difícilmente regresan a su viejo hábito. Si logra aplicar cualquiera de los programas por lo menos durante 7 semanas que se anotan, bien. Si lo extiende 5 semanas o más, mucho mejor.

¿PAN O TORTILLAS?

El programa recomienda pan tostado que debe comprar en la tienda (no debe tostarse en casa) y puede cambiarse por tortillas de maíz tostadas sin aceite. Cada rebanada de pan tostado equivale a 1 tortilla tostada. De acuerdo a mi experiencia, la respuesta es mucho más rápida con tortillas, por lo que recomiendo que las prefiera si las pueda conseguir.

Es probable que alguno de los alimentos recomendados en el menú no sea de su agrado, o que inclusive encuentre alguno de ellos imposible de comer. También es factible que sea alérgico a algún nutrimento (por ejemplo aguacate, almendras o pescado).

En estos casos deberá revisar la lista de raciones presentada en la página 111, con la que deberá elaborar un menú más ajustado a sus necesidades. Por ejemplo, si tiene alergia al aguacate, puede cambiarlo por la porción correspondiente de aceite de oliva o de maíz (una cucharadita). Si no le gustan los garbanzos, podrá elegir media taza de alubias o lentejas. Para evitar el aburrimiento, puede cambiar el alimento que se anota por uno diferente.

También puede mover los alimentos de horario. Por ejemplo, las recomendaciones de la comida de mediodía pueden desplazarse hacia la noche (una cena abundante) o la mañana (un almuerzo). Pero antes de modificar el menú, siga las indicaciones lo mejor posible durante una semana. A partir de la semana cuatro, cuando se encuentre acostumbrado a las recomendaciones, podrá ser más flexible en su aplicación.

Distribuya cada alimento recomendado de la manera más uniforme posible. Si establece horarios, bajará más rápido. Si se despierta y duerme a la misma hora también bajará más rápido.

Las verduras son libres: lo único que recomiendo es que ingiera la mayor variedad posible, siempre tratando de preparar platillos con distintos tipos de vegetales.

LA FAMILIA

El menú del lunes de la semana tres es idéntico al de la semana cuatro a siete, la diferencia que se adicionaron alimentos para hacerlo más vasto. Lo mismo sucede con los menús de martes a domingo.

De esta manera toda la familia puede aplicar las recomendaciones independientemente de las cantidades que acostumbra a comer. Prepare el mismo menú para toda la familia y que ellos elijan las cantidades. Por ejemplo, los varones seguramente se sentirán más saciados con las recomendaciones de la semana cinco en adelante, mientras las damas tal vez estén contentas con las semanas tres y cuatro.

Aún cuando los demás miembros de su familia estén delgados, las recomendaciones cumplen con los criterios de nutrición saludable de las asociaciones más prestigiadas del mundo (American Herat Association, American Cancer Society, American Diabetes Association). Esté tranquilo al saber que este plan puede aplicarse a toda la familia y para toda la vida.

Ahora, manos a la obra, que es tiempo de seguir eliminando exceso de grasa corporal a través de la comida.

LUNES

AL DESPERTAR:

Piña, sandía, melón ....1 taza

Almendras .....4 piezas

DESAYUNO:

Tostadas de aguacate:

Tortillas tostadas al calor

2 piezas Lechuga, tomate, cebolla... 1 taza

Aguacate Hass ...1/4 de pieza

A MEDIA MAÑANA:

Piña, sandía, melón ...1 taza

Queso fresco (bajo en grasa) ...30g

Almendras ...4 piezas

COMIDA:

Sopa de verduras ...1 tazón

Atún en agua ...60g

Ensalada: lechuga, pepino, rábano, apio, tomate..1 taza

Vinagre, pimienta al gusto

A MEDIA TARDE:

Piña, sandía, melón ...1 taza

Nueces ...4 piezas

CENA:

Hot cake o waffle ...60g

Mantequilla ...1 cucharadita

Leche descremada ...150ml

Miel de maple ...1 cucharadita

ANTES DE DORMIR:

Piña, sandía, melón ...1/4 de taza

Almendras ...4 piezas

MARTES

AL DESPERTAR:

Papaya, sandía o piña ...1 taza

DESAYUNO:

Frijoles hervidos ...1/4 de taza

Aguacate ...1/4 de pieza

Pan Tostado ...1 pieza

A MEDIA MAÑANA:

Ensalada rusa: Papa, chícharos, zanahoria ..1 taza

Mayonesa ...2 cucharaditas

Pan tostado ...1 pieza

COMIDA:

Consomé desgrasado al gusto

Carne asada ...60g

Ensalada de verduras verdes ...1 taza

A MEDIA TARDE:

Galletas saladas ...30g

Miel de abeja ...1 cucharadita

Té o café sin azúcar al gusto

CENA:

Yogur natural descremado ...100ml

Miel de abeja ...2 cucharaditas

Cereal rico en fibra (All Bran, Fibra Uno, Fibra Max) ..1/2 taza

ANTES DE DORMIR:

Melón, papaya o piña ...1 taza

MIERCOLES

AL DESPERTAR:

Papaya, sandía o melón ...1 taza

Almendras o nueces ...4 piezas

DESAYUNO:

Bisquet ...60g

Miel de abeja ...2 cucharaditas

Té o café sin azúcar al gusto

A MEDIA MAÑANA:

Leche descremada ...100ml

Plátano ...1/2 taza

Almendras o nueces ...2 piezas

COMIDA:

Pechuga de pollo ...60g

Vegetales: hongos, col, acelgas, ejotes ...1 taza

Aguacate Hass ...40g

Pan integral de caja... 2 rebanadas

A MEDIA TARDE:

Papaya, sandía o melón... 1 taza

Miel de abeja ...1 cucharadita

Almendras o nueces ...4 piezas

CENA:

Queso cottage al 4% ...60g

Galletas saladas ...30g

Miel de abeja ...2 cucharaditas

ANTES DE DORMIR:

Papaya, sandía o melón ...1 taza

Almendras o nueces ...4 piezas

JUEVES

AL DESPERTAR:

Pera, manzana o plátano ...1/2 taza

Almendras o nueces ...4 piezas

DESAYUNO:

Pan tostado ...2 piezas

Aguacate Hass ...40g

Tomate, cebolla, lechuga ...1 taza

Frijoles hervidos ...1/4 de taza

A MEDIA MAÑANA:

Pan tostado ...1 rebanada

Queso fresco bajo en grasa ...30g

Miel de abeja ...2 cucharadas

COMIDA:

Sopa de verduras ...1 tazón

Pescado hervido... 60g

Verduras: espinacas, berros, coliflor ...1 taza

Aguacate Hass ...40g

A MEDIA TARDE:

Pan tostado ....1 rebanada

Miel de abeja ...2 cucharaditas

Té o café sin azúcar al gusto

CENA:

Leche descremada ...100ml

Avena precocida... 1/3 de taza

Nueces ...4 piezas

Miel de abeja ...2 cucharaditas

ANTES DE DORMIR:

Pera, manzana, plátano ...1/2 taza

Almendras o nueces ...4 piezas

VIERNES

AL DESPERTAR:

Yogur normal de sabores ...100ml

Almendras o nueces... 4 piezas

Miel de abeja ...1 cucharadita

DESAYUNO:

Huevos a la mexicana Huevo 1 pieza Tomate, cebolla, chile ...1 taza

Pan integral ...1 rebanada

A MEDIA MAÑANA:

Higos o dátiles ...3 piezas

Nueces ...2 piezas

COMIDA:

Consomé desgrasado ...1 tazón

Frijoles hervidos ...1/2 taza

Aguacate Hass ...40g

Verduras: espinacas, brócoli, hongos... 1 taza

A MEDIA TARDE:

Helado de crema ...1/4 de taza

Plátano ...1/2 taza

CENA:

Pozole de pollo (desgrasado) ...1 tazón

Pierna sin piel

1 pieza... Té o café al gusto

Azúcar morena o blanca... 1 cucharadita

ANTES DE DORMIR:

Pera, manzana, plátano ...1/2 taza

Almendras ...4 piezas

SÁBADO

AL DESPERTAR:

Toronja ...1/2 taza

Azúcar morena o blanca ...1 cucharadita

DESAYUNO:

Naranja ...1/4 de taza

Manzana ...1/4 de taza

Papaya ...1/2 taza

Queso cottage con 4% de grasa ...30g

A MEDIA MAÑANA:

Cacahuates, pepitas, almendras ...40g

COMIDA:

Sopa de mariscos ...1 tazón

Arroz hervido ...1 taza

Plátano, pera, manzana ...1 taza

Galletas saladas ...30g

A MEDIA TARDE:

Ensalada de aguacate con atún:

Verduras ....1 taza

Aguacate Hass ...40g

Pan integral de caja ...1 rebanada

Atún en agua ....30g

CENA:

Libre (comer pequeñas porciones)

ANTES DE DORMIR:

Papaya picada ...1 taza

DOMINGO

AL DESPERTAR:

Jugo de frutas ....100ml

DESAYUNO:

Pan integral ....2 rebanadas

Aguacate Hass ...40g

Jugo de frutas ....100ml

A MEDIA MAÑANA

Pera, manzana, plátano ....1 taza

COMIDA:

Ensalada sin aderezo

2 tazas Platillo principal libre (a la plancha, al horno, al carbón, etcétera)

A MEDIA TARDE:

Palomitas de maíz (tostadas con aceite)... 3 tazas

CENA:

Cereal de cualquier tipo.... 3/4 de taza

Leche descremada... 150ml

ANTES DE DORMIR:

Jugo de frutas ....100ml


martes 7 de julio de 2009

Busco un Libro II

Seguimos con el libro LAS DIETAS ENGORDAN, COMER ADELGAZA del "Dr. Bolio"

LA OBESIDAD Y LOS AZÚCARES

La obesidad no es provocada por comer azúcares. Contrario a la creencia popular, los alimentos con alto contenido de azúcar como frijoles, papas, pastas, tortillas, plátanos, etcétera, son necesarios para controlar el exceso de peso.

La ingestión excesiva y continua de azúcar refinada si puede generar obesidad, pero sólo se logra al obligar a sujetos a ingerir cantidades tan exorbitantes que generan náuseas. No existe una adicción por comer más azúcares de lo que el cuerpo requiere, pues con el paso del tiempo se vuelven poco apetecibles al paladar y consecuentemente se reduce en forma espontánea su ingestión.

Presentaré al lector algunos estudios recientes relacionados con este tema:

AZÚCARES Y OBESIDAD

Los platillos tradicionales basados en maíz y frijol, como el pozole, han sido prohibidos a los obesos. Los que creen engordar por comer pan y pastas, se asombrarán al saber que esto es falso; el secreto está en la preparación. Leamos lo siguiente:

Durante años se creyó que comer azúcar provocaba obesidad y por lo tanto se elaboraron dietas que reducían s ingestión. En la década de los ochentas se popularizó un método opuesto con dietas altas en azúcares. Estas técnicas gozan de gran aceptación en Estados Unidos y países de Europa.

¿Quién empezó este desorden de eliminar grasa corporal a través de azúcares? Se lo debemos a un ingeniero a quien se le advirtió le quedaban pocos días de vida por tener sus arterias tapadas. Estudió los hábitos de distintas culturas primitivas, pues es típico que en ellos se reporte la ausencia de arterias tapadas. En 1974 el ingeniero Pritkin presentó en su libro un análisis de los hábitos alimenticios de los tarahumaras de México y bantús en África.

Concluyó que presentan una frecuencia tan baja de ateroesclerosis (arterias tapadas) debido a su manera especial de comer. Según Pritkin, para mantener un estado de salud excelente y disminuir ateroesclerosis era necesario ingerir cantidades abundantes de azúcares y disminuir o inclusive eliminar la ingestión de grasas.

Estas recomendaciones tuvieron éxito, pues sus pupilos, al igual que él, redijeron la ateroesclerosis y además bajaron de peso con alimentos supuestamente engordantes. Fueron tan importantes los estudios de Pritkin que actualmente son raras las publicaciones científicas que atacan a los hidratos de carbono (azúcares).

¿Cómo se baja de peso comiendo frijoles, pastas, pan y otros alimentos que se limitan o prohíben en la mayoría de las dietas? Para entender por qué funcionan estas estrategias primero estudiaremos la manera como el cuerpo maneja los azúcares.

Para que el organismo utilice los alimentos primero debe digerirlos. No todos los alimentos se digieren con la misma facilidad: el más latoso es la proteína. Los azúcares también son difíciles de digerir, sobre todo si se toman a través de frijoles, papas y pan. Pero ¿cuáles son los nutrimentos que pasan casi intactos al cuerpo? Las grasas.

Se requiere de energía para la digestión. El trabajo desarrollado por el intestino puede compararse al de los músculos de las piernas y brazos al jugar básquetbol durante una hora.

Como el cuerpo humano es muy listo decide utilizar parte de los alimentos que están en el intestino para obtener esta energía. Por lo tanto no todo lo que deglutimos llega a la sangre. Cuando comemos 100 uvas, 23 se utilizan para obtener suficiente energía para digerirlas. Después de la digestión sólo quedan 77 para ser aprovechadas por el organismo. Cuando comemos 100 gramos de grasas, sólo 3 se queman en el proceso de digestión: el resto se almacena y la grasa se va acumulando en el organismo.

¿Ya se perdió con estas explicaciones? No se preocupe, pues las conclusiones de estudios tan complicados son divertidas y fáciles de recordar. Veamos qué provecho podemos obtener de todo esto: Los que ingieren grandes cantidades de azúcares no refinados difícilmente presentan obesidad pues una buena parte se utiliza en el proceso de digestión.

Los que comen grasas fácilmente la acumulan en el organismo, pues casi todas llegan a la sangre.

En un estudio se observó que aumentar 80 gramos de grasa a una dieta normal provocaba un incremento rápido de peso. Sin embargo el estudio también demostró que al incrementar la misma cantidad de calorías en forma de proteínas y azúcares no se registraba aumento de peso.

Esto explica por qué no se encuentra una relación entre el volumen de alimentos ingeridos y la obesidad, pero sí un vínculo directo entre la obesidad y la cantidad de grasa ingerida en la dieta.

Podemos tomar gran cantidad de azúcares sin acumular grasa. Acheson administró 500 gramos de azúcar (equivalente a 42 tortillas o 21 tazas de pasta) a obesos y no observó acumulación de grasa en las siguientes nueve horas. Esto sugiere que un gordo puede comer 1 Kg. De azúcares (equivalente a 84 tortillas) en 24 horas y mantenerse esbelto o inclusive bajar de peso.

¿En qué benefician estos estudios? Si vamos a excedernos al comer algún alimento, es preferible ingerir azúcares para disminuir el riesgo de provocarnos obesidad.

CARBOHIDRATOS COMPLEJOS Y OBESIDAD

Los azúcares se presentan en la naturaleza de distintas maneras: con una molécula (monosacáridos), dos moléculas (disacáridos) y múltiples moléculas (polisacáridos). Los primeros se conocen como hidratos de carbono simples. Los polisacáridos (muchas moléculas apelotonadas) son conocidos como hidratos de carbono complejos.

Al cuerpo le cuesta mucho trabajo digerir un polisacárido o un hidrato de carbono complejo, además lo absorbe con gran lentitud. Algunos ni siquiera son digeridos por el organismo y se les conoce como fibra; ésta mejora las funciones del intestino, retrasa el vaciamiento gástrico e inhibe la absorción de grasas.

Todos estos eventos son de gran beneficio pues reducen el riesgo de presentar obesidad.

Cuando se comen pocos azúcares y mucha grasa suceden dos cosas: no se satisface el hambre por lo que difícilmente se percibe saciedad y ¡se acumula la grasa ingerida en exceso!

Cuando se aumentan hidratos de carbono complejos se presenta la reacción opuesta: los que ingieren grandes cantidades de azúcares no refinados difícilmente comen excesos de grasa (el enemigo número 1 de los obesos).

Todos los hidratos de carbono complejos (pastas, cereales, frijol, haba, lentejas, alubias, papas, etcétera) se consideran como alimentos ideales en las nuevas técnicas de reducción.

He notado tan sólo unos cuantos de muchísimos estudios realizados sobre azúcares. La manera más fácil para convencerse que los datos reportados son ciertos: ¡cómalos y adelgace!

EL EJERCICIO IDEAL:

LA CAMINATA

La falta de actividad física no genera obesidad y el ejercicio no sirve para eliminarla. Una actividad inapropiada inclusive puede favorecer mayor acumulación de grasa corporal.

¿Es un mito que el ejercicio ayuda a eliminar exceso de grasa?

Al igual que con las grasas y los azúcares, la respuesta orgánica es diferente para cada tipo de actividad física y guarda una relación directa con la intensidad de la misma. Una actividad intensa es poco útil para eliminar grasa corporal. Peor aún, al asociarse con una dieta mal balanceada, incrementa la grasa abdominal.

Los que pasan su vida sudando “la gota gorda” sólo en contadas ocasiones logran una discreta reducción, pero jamás la suficiente como para eliminar todos los excesos. Muchos incluso dejan el ejercicio pues observan cómo lentamente empeoran su problema.

Existe una extraordinaria actividad que favorece la movilización de grasa corporal: caminar. Esta actividad genera una movilización de grasa 15 minutos después de iniciada y su efecto máximo se obtiene a los 30 minutos.

No hay técnica, dieta o medicamento conocido hasta le fecha que genere una respuesta más rápida. Además la caminata reduce más grasa que cualquier otra actividad física.

Si en su vida existe poco tiempo para dedicarle al ejercicio, camine. Con sólo 15 minutos de actividad ya está logrando un beneficio. Si la incrementa 30 o 45 minutos, mucho mejor.

Un mito que existe en la mente de los obesos (y en algunos especialistas en obesidad) es que mientras más intenso sea el ejercicio, más reducción de grasa se obtendrá. Esto es falso ya que al realizar una actividad física intensa se está quemando azúcar (glucosa) y no grasa (triglicéridos).

En una carrera de 100 metros a la máxima velocidad posible se utiliza 100% de azúcar y 0% de grasa.

La actividad que más grasa moviliza por unidad de tiempo (60% de grasa contra 40% de azúcar) es la caminata. Al realizar un ejercicio más intenso se está limitando la posibilidad de reducir grasa de cintura.

Si le interesa ser EL GORDO MÁS RÁPIDO DE LA COLONIA póngase a correr, pero si lo que desea es resolver su problema camine.

Se ha demostrado que el obeso al caminar gasta la misma energía que el delgado al correr. El exceso de peso produce un incremento de gasto calórico para cualquier tipo de actividad física. Guarde mucho respeto ante el sencillo evento de caminar ya que se trata de una actividad extraordinaria.

La caminata se clasifica como el ejercicio aeróbico, al igual que la natación, bicicleta y aeróbicos. La única diferencia es que al no ser violenta, los beneficios van a ser diferentes.

Le permite adquirir tono y fuerza muscular, con lo que se evita la flacidez del cuerpo durante un programa de reducción. Por otro lado y quizá lo más importante: se obtiene un gran beneficio en el sistema cardiovascular y respiratorio.

En la medida que la caminata se prolonga su cuerpo necesita más reservas de energía (grasa). Manteniendo activo su organismo logrará cambiar grasa (que está utilizando para continuar el ejercicio), por músculo (el cual está fortaleciendo través de las repeticiones).

Además de ser una herramienta útil para perder kilos, puede ser una actividad muy divertida que reduce estrés y sube moral. Está demostrado que el ejercicio incrementa la auto estima, reduce la depresión y ayuda a eliminar la tensión y el estrés cotidiano.

Si ha seleccionado a la caminata para comenzar su programa de actividad física es importante que obtenga el mejor provecho.

¿Cuál es el momento ideal para realizarla? Se obtiene el máximo beneficio al despertar y después de ingerir el alimento más pesado del día. Pero no voltee su vida al revés para programar su ejercicio de manera correspondiente. Una mejor recomendación es realizarlo cuando más lo desee y pueda disfrutarlo.

¿Desea hacer otra actividad que reconoce como más placentera, o ya está haciendo otro ejercicio? Cualquier actividad aeróbica favorece la movilización de grasa, siempre que no sea violenta o provoque molestias como falta de aire o sudoración profusa.

Cuide la intensidad de su actividad. Un ejercicio violento aumenta masa muscular, fatiga, sudoración o falta de aire, está perdiendo la oportunidad de movilizar grasa.

Durante la primera y tercera semana se recomienda llevar acabo actividad física mínima. Los energéticos (calorías) que estará recibiendo a través de las recomendaciones son reducidas y es posible que una actividad moderada provoque incremento de grasa corporal.

Tenga en mente que hasta la fecha no existe una Olimpiada de obesos para establecer quién es el más rápido o más hábil. No intente convertirse en el deportista más gordo de su colonia.

Si ya tiene tres meses con actividad física intensa y constante (más de tres veces a la semana y más de una hora al día) inicie con las recomendaciones de la semana cuatro en adelante.

CONCLUSIONES

La obesidad es una enfermedad que se consideró como problema de estética no de salud. Se realizaron pocas investigaciones serias al respecto y así cualquiera podía inventar sus propias teorías sobre sus causas y su particular manera de tratarla (o maltratarla).

Actualmente existen investigaciones científicas sólidas que nos demuestran porqué se aumenta la grasa. Aún existen muchas situaciones desconocidas, pero se puede definir con precisión al enemigo y preparar estrategias sensatas para eliminarlos. Los mitos no caben en las mentes de quienes desean resolver su problema. ¿Y qué podemos decir de la manera tradicional de eliminar la obesidad? No se engañe por los efectos de las dietas a corto plazo. Se baja de peso, pero esta reacción es transitoria y más importante aún, la reducción inicial es secundaria a la pérdida de músculo con agua y no de grasa.

Existen muchísimas técnicas para reducir exceso de grasa, pero como se sustentan en la teoría de engordar por comer no logran su objetivo a largo plazo. Se baja para volver a subir y así se sigue en un juego interminable de “yoyo” en donde el único perdedor es el obeso.

¿Cómo se elimina la obesidad? Con ejercicio moderado y con un programa nutricional balanceado y suficiente.

En cuanto a las cantidades, estas no tienen por que limitarse, siempre y cuando se evite la ingestión excesiva de grasas.

EL MITO DE LA BÁSCULA

Pesarse es una experiencia angustiante y dolorosa para los que tienen exceso de peso. Suben a la báscula nerviosos y al encontrar que no han obtenido lo deseado sufren gran frustración y enojo. Su más grande anhelo se convierte en su peor verdugo.

Desgraciadamente la comunidad médica insistió de manera errónea durante años en tomar en cuenta la báscula e intentar reducir de peso, cuando esto no tiene sentido.

La báscula también tiene su negro antecedente en el turbio historial de los tratamientos de obesidad. Millones alrededor del mundo se han castigado (y siguen haciéndolo) por los resultados obtenidos en la báscula. Preste poca atención a su peso y más interés a las circunferencias de su cuerpo.

El mayor inconveniente que existe con la báscula es que tiene una baja especificad.

Especificad es un término usado con frecuencia en medicina y su significado es el siguiente: la capacidad de un estudio para definir o diagnosticar con precisión alguna enfermedad.

Por ejemplo, el termómetro es poco específico. No podemos saber si una persona tiene fiebre porque esta infectado, acaba de presentar una hemorragia cerebral, ha desarrollado algún tipo de cáncer o se encuentra con una reacción alérgica.

El peso se modifica por muchas razones que nada tienen que ver con reducción o incremento de grasa corporal. Voy a presentar algunos ejemplos para explicar esta situación:

EJEMPLO 1: Una mujer angustiada decide pesarse diariamente para saber exactamente en qué momento empieza a engordar. Encuentra, con sorpresa, que a pesar de cuidarse en forma exagerada, sube de peso en su ciclo menstrual. Decide erróneamente que está engordando y castiga aún más su dieta, cuando la causa real de su incremento es la menstruación.

EJEMPLO 2: Una joven decide vacacionar en un sitio caluroso y observa que a los dos días aumenta dos kilogramos de peso, inicia una dieta de reducción en plenas vacaciones, a pesar de que la ropa le sigue quedando igual. Ella no sabe que cualquier incremento de temperatura ambiental favorece a la acumulación de agua con aumento de peso y no un incremento de grasa corporal.

EJEMPLO 3: Una joven decide cuidarse con ejercicio y se decepciona al darse cuenta que en vez de bajar de peso, está subiendo. De nada le sirve la explicación del entrenador quien asegura que el incremento es por aumento de músculo y a pesar de que su ropa le queda más floja, decide suspender su ejercicio para no continuar subiendo de peso.

EJEMPLO 4: Una joven acude a una fiesta, en donde toma dos copas de bebidas alcohólicas. Observa arborizada que a las 48 horas sube hasta dos kilos de peso y decide ponerse a dieta para eliminar lo que ha incrementado. Ella no sabe que la ingestión de bebidas alcohólicas favorece la retención transitoria de líquidos y no un incremento de grasa corporal.

EJEMPLO 5: Una señora decide acudir con el médico de moda para bajar de peso y sale de la consulta con una bolsa llena de pastillas, gotas y polvos. Desde el primer día nota que debe correr al baño cada media ora y evidentemente la báscula le muestra que ha perdido 4 o 5 kilogramos de peso. Hace caso omiso a sus necesidades urgentes de ir al bao y continúa con su tratamiento, sin darse cuenta, o peor aún, engañándose al creer que esa pérdida de peso es por reducción de grasa y no por la eliminación de agua causada por algún diurético.

EJEMPLO 6: Un señor acostumbra cuidarse con dietas reducidas en azúcares, en una ocasión se toma un postre y encuentra que l día siguiente aumentó dos kilogramos de peso. Concluye en forma incorrecta (a pesar de que su ropa le sigue quedando igual) que 100 gramos de pastel se han convertido en dos kilogramos de grasa. El no sabe que las dietas bajas en azúcares lo deshidratan a uno y que al tomar azúcares se recuperan 2 Kg. De agua y no de grasa corporal.

La báscula no define con precisión el aumento o disminución de grasa corporal. Peor aún, no determina qué tanto exceso tenemos. Al subirnos a la báscula pesamos grasa, músculo, agua, hueso y vísceras. No podemos saber qué tanto peso corresponde a cada uno de ellos.

El exceso de grasa se define con más precisión con la cinta métrica al medir las circunferencias de abdomen y cadera.

El martirio provocado al pesarse no sólo es innecesario, además es ilusorio pensar que la báscula nos pueda decir qué tanta grasa conservamos o hemos perdido con dietas.

Si un individuo sube de músculo conforme elimina grasa puede hasta aumentar su peso y esto no debe interpretarse como mal resultado o incremento de obesidad. Si baja de peso puede deberse a pérdida de músculo y no de grasa.

Bajar de peso muchas veces significa que existe una enfermedad.

La tortura, tristeza, desasosiego o posiblemente felicidad que experimentamos al pesarnos jamás guardará relación con la grasa acumulada en el organismo.

¿Vale la pena pesarse? Si se hace correctamente, nos puede servir como uno de muchos indicadores para precisar los cambios generados por las dietas.

Una manera más exacta y elegante de vigilar los cambios del cuerpo es a través de lo que en la medicina se llama antropometría. Esta es una palabra rebuscada para una actividad relativamente sencilla: la medición del cuerpo con cinta métrica. Si en algún momento de su vida ha acudido a un sastre para que le arreglen una prenda ya conoce la antropometría.

Quien tenga un verdadero interés por reducir exceso de grasa (y no sólo esté engañándose en que desea hacerlo) deberá aprender a medir sus circunferencias del cuerpo.

A continuación presentamos la manera adecuada de tomarse medidas.

CONTROLE SUS MEDIDAS

La báscula es limitada para valorar la obesidad, por lo tanto tiene poco sentido usarla como método único para vigilar los efectos de una dieta de reducción.

Para estar seguro de que la báscula no miente, de preferencia tome su peso en una de tipo clínica que se encuentra en consultorios médicos.

Debe ser la misma báscula ya que tomarse el peso en distintas sólo provoca confusión.

Debe ser la misma hora pues conforme avanza el día siempre se aumenta de peso.

Por último debe hacerlo desnudo o con ropa interior ligera.

Estas recomendaciones nos sirven para saber con precisión qué tanto hemos modificado de peso, pero jamás nos dirá cuánta grasa hemos eliminado.

La manera más práctica es usando un cinta métrica que nos revela de manera y sencilla la grasa que hemos perdido.

CÓMO MEDIRSE

Idealmente debe hacerlo cada semana, a la misma hora del día y bajo condiciones semejantes, por ejemplo; antes de comer y después de ir al baño. Utilice una cinta métrica de las empleadas por costureras. De ser posible, tome sus medias acostado sobre un suelo firme.

Tome sus medidas desnudo, o con ropa interior que no ajuste ya que las telas gruesas y prendas elásticas dan falsos resultados.

Hay que ser honesto al tomar medidas ya que bien tomadas son excelente indicadoras de los cambios en el cuerpo, no ajuste la cinta o contraiga el abdomen par obtener mejores resultados.

Mídase descalzo ya que el tacón modifica la circunferencia de la pantorrilla.

Si es descuidado al medirse, los resultados serían cada vez diferentes. En este caso concluirá erróneamente que la grasa aumenta o disminuye, según la equivocación. Por eso debe practicar en múltiples ocasiones hasta obtener cifras confiables. Así aprenderá a tomarse medidas rápidamente y sin errores.

SITIOS EN QUE DEBE MEDIRSE

1). Busto: sobre los pezones.

2). Cintura: a la altura del ombligo.

3). Cadera: sobre la máxima protuberancia glútea por encima del hueso del pubis.

4). Muslo: en la ingle, donde se une al cuerpo.

5). Pantorrilla: tome varias medidas hasta encontrar la parte más gruesa.

En la siguiente tabla podra anotar sus cambios:


CÓMO RESOLVER

(O EVITAR) LA OBESIDAD

Investigaciones recientes han dejado claro que si es posible eliminar el exceso de grasa, pero que se requiere de una serie de nuevas estrategias para obtener este preciado objetivo, que incluyen la necesidad de ingerir todo tipo de alimentos.

Los estudios más alentadores hablan sobre la existencia de un área de nuestro cerebro que nos indica exactamente lo que debemos comer, la cantidad y la hora en que debemos hacerlo. A esta región se le conoce como el Centro de Apetito y Saciedad.

Esta región funciona de una manera extraordinaria hasta los 5 o 6 años de edad y múltiples estudios han reportado que infantes ingieren alimentos perfectamente balanceados solo con prestarle atención a lo que su cuerpo les pide.

Después de los 6 años de edad dejamos de escuchar a este Centro, e iniciamos una forma de comer que favorece acumulación de grasa corporal. Desgraciadamente este estilo prevalece tanto que el 30% de nuestra población presenta obesidad y el 60% exceso de peso.

Muchos estímulos alteran nuestra capacidad para escuchar este Centro como son: estrés (tensión emocional); ausencia de actividad física o bien excesos de la misma; actividad sexual; cualquier pensamiento placentero, la ingestión de una serie de sustancias como café, tabaco, alcohol, etcétera.; y sobre todo las ideas y costumbres que se tengan sobre lo que debe y no debe comerse.

El evento que más daña el Centro de Apetito y Saciedad es la enseñanza que recibimos de niños. El pequeño lleva acabo una excelente dieta hasta los 5 o 6 años de edad, para posteriormente desobedecer lo que su cerebro le indica y comienza a seguir malos hábitos heredados por la familia y la sociedad.

Dicho de otra manera, se requiere de constantes errores de los padres durante por lo menos cinco años, para echar a perder la extraordinaria habilidad del niño para comer en equilibrio con tan solo escuchar los impulsos biológicos.

No existe razón para creer que esta región del cerebro ha sido dañada en los obesos y que ya no les sirve para controlar su apetito.

Se ha demostrado que la región encargada de mandar las señales de hambre y saciedad sigue funcionando correctamente.

Los obesos no comen en equilibrio simplemente porque ignoran las señales envidas por su organismo y deciden que es preferible seguir hábitos de alimentación fundados en mitos y creencias erróneas. Por ejemplo: hay que comer poco de todo; mantenerse constantemente en ayuno; sentir culpa al comer; reducir la ingestión de azúcares; etcétera.

La única manera de resolver la obesidad es aprendiendo a escuchar nuevamente ese Centro de Apetito y Saciedad y comiendo lo que desee en la cantidad que el cuerpo pida.

Esto es difícil de obtener y no se logrará en un día, una semana o un mes. Pero después de aplicar las recomendaciones que se presentan en este libro tendrá la posibilidad de comer lo que el cuerpo le pida hasta saciarse y reducirá exceso de grasa.

COMER DE TODO SIN MOLESTIAS

Espero haberlo convencido que debe comer para reducir su exceso de grasa. Ahora sólo queda por mencionar un pequeño detalle que le ahorrará molestias, preocupaciones y frustraciones; qué es lo que sucede cuando alguien a dieta vuelve a comer de todo.

EL FENÓMENO DE REALIMENTACIÓN

Al final de la Segunda Guerra Mundial se descubrió en forma accidental y desafortunada, lo que sucede cuando un individuo en ayuno vuelve a ingerir todo tipo de alimentos: algunos prisioneros de guerra que lograron sobrevivir los campos de concentración fallecieron trágicamente ante los cuidados de sus salvadores. Cuando se les dejó comer en forma libre y abundante, murieron por las intensas alteraciones generadas en el tubo digestivo. Esta reacción, nombrada fenómeno de realimentación, fue descrita en los obesos por el doctor Wayne Callaway. Encontró que cuando un obeso a dieta toma alimentos en forma libre desencadena reacciones semejantes a las descritas en los prisioneros de guerra.

Se presenta distensión abdominal, diarrea intensa, náuseas con vómitos y formación de gases en el tubo digestivo. Lo menos peligroso (pero más desagradable) es un incremento en la báscula que llega a ser hasta de 6 kilogramos en una semana.

La mayoría de los obesos viven permanentemente en su propio campo de concentración nutricional.

Desgraciadamente las nuevas estrategias de reducción, con las cuales s elimina grasa corporal ingiriendo todo tipo de alimentos, casi siempre generan fenómeno de realimentación.

Puede disminuir esta reacción y en pocos días comer de todo sin grandes molestias. Par tal motivo se elaboró in programa de inducción que el lector aplicará durante las primeras tres semanas. A continuación anotaré las recomendaciones para evitar al máximo las molestias mencionadas:

INICIE CON PEQUEÑAS PORCIONES DE ALIMENTOS

Quien haya evitado las pastas notará que presenta diarrea al volver a ingerirlas. Para reducir estas molestias haga lo siguiente: cuando se indique algo que no ha comido previamente, inicie con pequeñas porciones. Incremente la cantidad paulatinamente y notará que en pocos días puede ingerir lo que desee sin molestias. Si desde hace mucho no ha disfrutado de platillos pecaminosos (y sabrosos) tenga paciencia y pronto comerá sin molestias.

Quien sufre alguna alteración de su digestión (colitis o gastritis) encontrará que después de tres semanas podrá comer casi de todo sin trastornos digestivos.

INGIERA MÚLTIPLES ALIMENTOS AL DÍA:

Si acostumbra comer varias veces al día continúe con este buen hábito. Tenemos más facilidad para ingerir lo que sea al brindarle varias oportunidades, que al forzarlo en una sola ocasión. Una galleta diaria durante un año es poca cosa, pero 365 galletas en una sentada provocarán trastornos en cualquiera. Si su hábito es de no tomar algo entre comidas, aprenda a comer con más frecuencia.

NO HAGA CASO A LOS COMENTARIOS

DE LOS “EXPERTOS” SILVESTRES:

Aunque la recomendación de ingerir todo tipo de alimentos para adelgazar le parezca al principio absurda, con el tiempo se convencerá que es lo más conveniente. Comer de todo casi siempre genera miedo y culpa en los que se cuidan. Si además le hace caso a la comadre, quien se considera experta en el tema, puede dejar de comer lo indicado y esto sólo ayudará a que sigan burlándose de cualquier nuevo intento de reducción.

Aunque le juren y perjuren que el pan engorda, haga caso omiso de los comentarios y dedíquese a ingerir lo indicado en el menú.

NO PUBLIQUE EL HEHO DE QUE SE ENCUENTRA EN TRATAMIENTO DE REDUCCIÓN:

Si desea conocer todas las nuevas estrategias, los médicos de moda, tes, polvos, licuados, pastillas y biorritmos posibles, haga público su compromiso de reducir de peso. Seguramente escuchará en más de una ocasión “no pierdas el tiempo, ese plan es pésimo, me consta, mira lo que como y lo panzón que estoy, mejor te recomiendo este polvo que es maravilloso…”

Hasta que obtenga cambios en su cuerpo (aproximadamente en 4 semanas), no intente convencer a los demás de su programa, pues el resultado bien podría ser lo contrario.

Cuando sus amigos observen que se encuentra eliminando exceso de grasa, tendrá una poderosa arma para convencerlos que lean este libro y aprendan a comer de todo (no lo preste y dígales que compren otro ejemplar).

TRATE DE INGERIR LOS ALIMENTOS “ENGORDANTES” SIN SENTIR CULPA

Para muchos es casi imposible comer lo que se les antoja sin vivir la sensación de miedo, culpa o inclusive intensa angustia. Si durante años ha evitado ciertos alimentos por miedo, al ingerirlos sentirán que automáticamente se acumulan en la cintura.

Muchos se sorprenderán al constatar que aún sintiéndose más gordos, las prendas le quedarán mejor. En este programa no se siente que se está bajando, por lo que debe constatar cambios con cinta métrica, prenda medidora, o báscula.

La realidad es que al comer de todo en forma racional difícilmente se provoca aumento de peso o medidas. Si le es imposible eliminar la sensación intensa de angustia tenga en mente que la única manera de estar seguro de que comer de todo no engorda esta haciéndolo.

Debe llegar el día en que logre sentarse a la mesa para disfrutar de su comida, adelgazar y obtener todo esto sin sentirse culpable.

El programa se divide por semanas. En su inicio moderará los alimentos ingeridos para reducir el fenómeno de realimentación.

Conforme avancen los días, incrementará cantidad y calidad de nutrimentos, hasta lograr total y absoluta saciedad. Será posible comer lo que se desee: frijoles, pastas, pan integral, refrescos no dietéticos, plátanos, aguacate, almendras, cacahuates, aceite vegetal, cereales, pasteles y hamburguesas. Suena atractivo, ¿verdad?

Aunque la técnica funciona por si sola, vale la pena que entienda por qué funciona. Así iniciará el plan sin las emociones inapropiadas de ansiedad y culpa.

Si es como la mayoría que se cuida para no subir, seguramente tiene temor, o pánico, a muchos alimentos. Por eso recomiendo que vuelva a leer cuidadosamente la primera parte de este libro, con lo que espero logrará comer de todo sin miedo o culpa.

Las recomendaciones se ajustan a las costumbres más frecuentes de nuestras amas de casa. Quienes acostumbran comer fuera con frecuencia encontrarán técnicas más accesibles en mi otro libro Qué Hacen los Malditos Flacos Para Estar Flacos.

En esta semana usualmente se presenta una reducción importante de peso y medidas, que en ocasiones es hasta dos tallas en cadera. Deben prestarle poca atención a los cambios que presenten, pues la intención del programa de inducción es preparar al organismo para recibir todo tipo de nutrimentos y no eliminar la obesidad.

Si aumenta de peso debe acudir con un nutriólogo o médico para que vigile su realimentación.

PREPARÁNDOSE PARA CAMBIAR LA MANERA DE COMER

Modificar hábitos no es tarea fácil (aunque tampoco imposible). Para tener éxito en nuestro intento por eliminar exceso de grasa es necesario tener muy claros los objetivos que deseamos cumplir.

Debe quedar muy claro que no existe un “después de”. Por lo tanto es indispensable que entierre para siempre los pésimos hábitos provocadores de obesidad y los cambie por costumbres que favorecen una figura esbelta. Estos son los hábitos que deben existir en la vida de cualquier ex obeso:

1. Ingiera algo al despertarse.

2. Siempre desayune.

3. Ingiera algo entre desayuno y comida.

4. Siempre coma.

5. Ingiera algo entre comida y cena.

6. Siempre cene.

7. Ingiera algo antes de dormirse.

8. Incluya todos los nutrimentos en el menú.

9. Modere la ingestión de grasas de origen animal.

10. Utilice con prudencia grasas de origen vegetal.}

Lo más importante para lograr un cambio permanentemente de hábito es la paciencia. Si busca con desesperación una pérdida rápida de peso o medidas, no se dará la oportunidad de modificar su manera de comer.

Una reducción lenta no debe desanimarlo. Tarde o temprano obtendrá el objetivo deseado. La impaciencia sólo favorecerá que cambie este programa por una cura “milagrosa” que a la larga provocará mayor acumulamiento de grasa.

Si le es absolutamente indispensable obtener una figura espectacular en 24 horas y no obtenerlo le provoca frustración, lo que necesita es más bien apoyo psicológico que un programa de reducción.

Una figura esbelta no nos da la felicidad inmediata. Ésta se obtiene más fácilmente con un helado de chocolate. Las recomendaciones del libro pueden ser al principio aburridas. Debe aprender a disfrutar de muchos alimentos nuevos y antes de que esto se logre, seguramente el menú le parecerá algo insípido.

Una dieta rica en grasas saturadas es más sabrosa por naturaleza. Por lo tanto debe prepararse para tolerar frustraciones. Si hoy no pudo estar delgado a pesar de ser muy disciplinado con su insípido programa, no importa. Ya el día de mañana lo obtendrá.

Si reconoce que tiene pobre tolerancia a la frustración será preferible que, antes de intentar modificar algún hábito de alimentación, busque ayuda profesional en un psicólogo, o bien en grupos de auto ayuda conocidos como Comedores Compulsivos.

ESTO ES TODO POR HOY MAÑANA EMPEZAREMOS CON LOS CONSEJOS Y TECNICAS POR SEMANAS DE INDUCCIÓN A UNA BUENA ALIMENTACIÓN

lunes 6 de julio de 2009

Busco un Libro

HOLA CHICAS, SE QUE MUCHAS DE USTEDES HAN ESCUCHADO HABLAR O MENSIONAR AL DR. BOLIO Y SE TAMBIEN QUE A MUCHAS DE USTEDES LES INTERESARIA LEER ESTE FAMOSISIMO LIBRO DEL DR. RAFAEL BOLIO BERMUDEZ "LAS DIETAS ENGORGAN, COMER ADELGAZA" PUES AQUI SE LOS DEJARE PUBLICADO PARA QUE LO LEAN A SU PASO Y TOMEN LA INFORMACION QUE MAS LES GUSTE. ESTE LIBRO ES BUENISIMO Y SUPER EFECTIVO CON MUCHOS CONSEJOS PARA COMO MANTENER UNA FIGURA ENVIDIABLE.

El Sistema Bolio está construido por un conjunto de elementos que interactúan regularmente formando un todo para curar la obesidad a través de la que tanto temen (pero siempre anhelan) las personas con sobrepeso:

LA COMIDA. A diferencia de los métodos tradicionales, que sólo provocan reducción temporal de peso y daño al organismo, este sistema ayuda a erradicar de una vez por todas la obesidad, sin dejar de comer y, consecuentemente, sin afectar la salud física y mental porque:

• Permite comer todo tipo de alimentos en cantidades suficientes.

• Moldea zonas específicas del cuerpo al reducir grasa en forma selectiva

• Provoca cambios favorables de conducta

• No causa estrés

• No aplica medicamentos por lo tanto es seguro

• No sólo reduce de peso, sino lo más importante, de medidas

• Es definitivo

Aunque al principio provocó incredulidad, los resultados de este innovador sistema de reducción, creado por el Dr. Rafael Bolio Bermúdez, han sido constatados por miles de personas que lo han aplicado a través de las diferentes opciones que ofrece:

Programas efectivos de reducción y modelado de la figura a través de sus libros:

• Cómo curar la obesidad

• Las dietas engordan comer adelgaza

• Qué hacen los malditos flacos para estar flacos

• El placer de cocinar para adelgazar

Consulta personalizada por el propio Dr. Bolio, o por nutriólogas especializadas, en la Clínica de Asesoría Nutricional y Estética (CLIANE): Insurgentes Sur 421, Conjunto Aristos PB, Col. Condesa, México D.F. 06170 Tels: 55-74-22-30 55-84-16-91. Pérdida definitiva de peso y medidas a través de modificaciones de conducta en el Taller de Cambio de Hábitos Alimentación.

Rafael Bolio Bermúdez es un médico egresado de la Universidad Nocional Autónoma de México (UNAM 1970-74), con especialidad en medicina interna, la cual cursó en el Centro Médico de la Raza, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En 1987 obtuvo el reconocimiento como Médico del Año. En 1994 tuvo oportunidad de probar sus investigaciones y perfeccionar su técnica de comer para adelgazar a través del Programa de Salud Nacional y Taller de Cambios de Hábitos de Alimentación, en el que participaron más de 5,000 trabajadores del propio IMSS, con extraordinarios resultados.

En 1997 fue nombrado Vocal Normativo del Cuadro Básico de Alimentos del IMSS. En 1998 participó en la elaboración de la Norma Oficial para el tratamiento de la obesidad. Ha dictado múltiples conferencias dentro y fuera de la República Mexicana, entre las que destaca la presentación de su técnica ante el pleno de la Sociedad Mexicana de Bariatría, institución para la cual se encuentra desarrollando investigaciones en la actualidad.

En 1989 publicó su primer libro Cómo curar la obesidad, en 1994 Las Dietas Engordan Comer Adelgaza, y en 2000 Qué Hacen los Malditos Flacos para Estar Flacos. En fechas próximas hará su aparición el libro El Placer de Cocinar para Adelgazar, en coautoría con la reconocida chef mexicana Gloria Funtanet Menge. Ha sido invitado a programas de radio y televisión para explicar su novedoso sistema de reducción, el cual aplica en su Clínica de Asesoría Nutricional y Estética (CLIANE). Muchos personajes del medio artístico han seguido con éxito su tratamiento, razón por la que se le dice con cariño el “Nutriólogo de las Estrellas”.

INDICE

Primera Parte

PROLOGO

Conocí al autor hace quince años, cuando por primera vez integramos grupos para el auto control del peso con trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social. Rafael Bolio, especializado en medicina interna, me pareció un joven original y talentoso. Trabajaba en el Hospital General de Zona No. 1-A “Venados” del IMSS, en donde fue adquiriendo experiencia y pudo desarrollar teorías innovadoras en relación con el origen y manejo de la obesidad.

Con base en sus investigaciones, ensayos experimentales y minuciosa observación, construyó un método novedoso que ha ido perfeccionando en su práctica profesional privada y en su quehacer institucional con grupos organizados: para bajar de peso, disminuir medidas, corregir proporciones y mejorar la figura.

Tengo que aceptar públicamente que fui escéptico, tal vez más aún, resistente a sus teorías. De acuerdo a mi formación o deformación profesional –médico también- el sobrepeso era el resultado de un balance muy simple: si se ingieren –a través de alimentos- más calorías de las que se gastan, se engorda. Por lo tanto, para adelgazar debe invertirse esa condición: ingerir menos calorías o quemar más; aumentando el ejercicio y mientras más intenso y prolongado sea éste, mejor.

Sistemáticamente me negué a participar en los talleres o seguir los consejos. Cada día comía menos y hacía más ejercicio, sin embargo también cada día me ponía más gordo.

Hasta que en el Taller para Autocontrol de Peso, para los trabajadores de la dirección a mi cargo, ahora en la Secretaría de Salud, empecé a observar cómo por semanas, casi por días, se transformaban los cuerpos de mis colaboradores, prosperaba su ánimo rejuvenecían sus rostros, abrillantaban su cabello, fortalecían su unión.

El pasillo de la Dirección empezó a convertirse en pasarela de presunción, pues cada uno de los participantes mostraba su figura recuperada.

Entonces, subrepticiamente me hice allegar los planes semanales de alimentación y los apliqué con rigor obsesivo. Para mi sorpresa comía más, hacia menos ejercicio y adelgazaba selectivamente en donde me sobraba más: la panza.

Tuve que aceptar que funcionaba. Demanda disciplina, sobre todo en las fases de realimentación y reductiva. Más que una dieta, es un programa de reeducación alimentaria, en el que se descubren nuevos placeres; no es necesario eliminar ninguno de los anteriores, simplemente tomar conciencia y compensar excesos.

Después del éxito obtenido hemos organizado nuevos talleres, a cual más satisfactorio, sobre todo cuando en las clausuras me percato de la autorevaloración de las personas, del culto al cuerpo que se logra y a través de esto, a la salud y a la vida.

Para difundir más rápida y ampliamente su técnica, pedía a Rafael, mi colega y amigo, lo plasmara en un libro. Él a su vez me honró proponiéndome que escribiera el prólogo.

Yo invito a usted a que ponga a prueba este método, tal como está descrito, sin cambios, ni intervenciones; y le solicito que comunique al doctor Bolio sus resultados y comentarios. Lo felicito además, porque si logra vencer la resistencia y se atreve a seguirlo aprenderá que las dietas engordan y comer adelgaza.

Dr. Rafael Camacho Solís.

INTRODUCCION

La obesidad es una enfermedad que ha sido tratada y maltratada por infinidad de personajes. Se han ocupado de ella tratando de curarla médicos brujos, chamanes, comadres y hasta algún buen amigo con la mejor intención de ayudarnos.

Todos conocen alguna manera de bajar rápido de peso, pero nadie sabe cómo alejar esos kilos en forma definitiva.

Podemos hacer una lista impresionante de dietas de reducción. La más conocida es TLM (traga la mitad). Otras técnicas quitan fruta y pan del menú, o bien arroz y frijoles además de la fruta y el pan.

Algunos consideran pecado mortal comer grasas y consecuentemente aconsejan que se pase uno la vida ingiriendo pollo hervido, atún sin aceite, lechugas y pepinos. Otros enredan lo más posible l incauto al recomendar ciertos alimentos durante horas precisas del día; alegan que las frutas ingeridas por la tarde o combinadas con carne engordan.

Quien intenta resolver su problema ciertamente se encuentra ante una cantidad increíble de posibilidades; lo más frustrante es que cada una parece estar en contraposición de cualquier otra.

Que esté bien claro: las estrategias de reducir alimentos no elimina el problema. Podrán susurrarle palabras bonitas, pero las dietas no curan la obesidad; bajan de peso, pero no evitan que a la larga se vuelva a subir.

¿Entonces qué sentido tiene escribir un libro sobre obesidad?

El exceso de grasa sí puede eliminarse. Afortunadamente para quienes padecen este problema la solución se encuentra en lo que tanto temen pero siempre anhelan: la comida.

Pero para utilizar la comida de manera eficiente y adelgazar, es necesario borrar de la mente ideas erróneas que han perjudicado en vez de ayudar y cambiarlas por nuevos conocimientos. Estos nuevos conocimientos le ayudarán a comer sin miedo y eliminar para siempre su exceso de grasa.

El libro se divide en tres partes:

La primera analiza porqué las dietas no sirven y cómo, incluso, favorecen más a la obesidad. Además se exponen a los verdaderos responsables del aumento de grasa corporal.

La segunda presenta una técnica que los llevará de la mano para comer de todo en la cantidad que deseen y permanecer esbeltos. Estas recomendaciones son ideales para los que comen en casa. Si acostumbra comer fuera del hogar le recomiendo mi libro Qué Hacen los Malditos Flacos Para Estar Flacos.

La última contesta las preguntas que se hacen con más frecuencia sobre este programa.

Antes de aplicar las recomendaciones, lea cuidadosamente todo el libro mínimo en tres ocasiones. Al final entenderá por qué debe comer de todo para bajar de peso y por qué todos sus intentos anteriores han resultado inútiles y hasta contraproducentes.

¿POR QUÉ ENGORDAN LAS DIETAS?

La obesidad es una enfermedad difícil de controlar. Así lo reportan múltiples estudios que muestran resultados verdaderamente decepcionantes a largo plazo. Lo máximo que se obtiene, es una reducción de 5 kilogramos al año de haber empezado un tratamiento de reducción. A los 2 años no sólo se ha recuperado el peso inicial, sino que se ha subido aún más.

Dejar de comer no elimina la obesidad.

Las dietas de reducción han sido severamente criticadas ya que bajo análisis científicos han demostrado ser inútiles; es cierto que dejar de comer baja de peso, pero no evita que al volver a comer se recuperen los kilos perdidos.

Más preocupantes aún son los recientes informes que revelan como bajar y subir constantemente de peso reduce el tiempo de sobre vida. Según investigaciones, con el tiempo las dietas pueden causar más daño que la misma obesidad. Ponerse a dieta es un asunto bastante riesgoso.

Actualmente se sabe qué las dietas que limitan alimentos no sirven para erradicar la obesidad, e inclusive la empeoran. Para entender esto, debemos de tener en cuenta que el hombre ya se ha enfrentado durante miles de años a la carencia de alimentos.

El organismo humano es extraordinario y puede adaptarse a infinidad de cambios en su entorno. Ha sobrevivido por milenios en las regiones más frías o cálidas. Es uno de los pocos seres que han proliferado en casi todos los rincones de la tierra. Para subsistir en el desierto, la selva, o el hielo, con cambios bruscos de clima y alimentación diversa, el hombre desarrolló adaptaciones metabólicas de supervivencia.

La naturaleza nos ha dotado con mecanismos de defensa que aseguran nuestra supervivencia al reducirse la comida. Esta adaptación orgánica parece ser olvidada por los que desean adelgazar comiendo menos, pues no hay nada nuevo bajo el sol en relación con la restricción de alimentos y el organismo ya “sabe que hacer” cuando estos faltan: ¡Almacena grasas!

Anotaré algunas de esas adaptaciones y no desespere si le parecen confusas, pues los cambios metabólicos son muy complejos y más aún de explicar. Lo importante a considerar es que las razones por las que las dietas no funcionan ya están definidas.

Los cambios son:

1. Aumento del tamaño y peso del tubo digestivo con incremento de vellosidades: absorbe todo.

2. Incremento de la actividad de la Lipoprotein Lipasa: almacena más grasa.

3. Conversión de T3 a T3 reversa: reduce el consumo de grasa por los músculos.

4. Disminución del tono simpaticomimético: acumula grasa en el tórax y la cintura.

5. Eliminación de la respuesta Termogénica: quema menos grasa.

6. Disminución de la actividad del tejido adiposo pardo: conserva más grasa.

7. Reducción de la masa muscular: reemplaza el músculo por grasa.

8. Descenso del metabolismo basal: hace más lenta todas las actividades del cuerpo.

Todas estas alteraciones se catalogan como adaptaciones orgánicas de supervivencia. Frenan tarde o temprano la pérdida de peso y capacitan al organismo para recuperar lo perdido en forma de grasa, aún cuando se esté comiendo menos.

Dejar de comer genera alteraciones adaptativas. El resultado final de todas estas reacciones (más las que se descubran) es bien conocido por todo obeso; han sufrido la incapacidad para perder peso después de varios meses de dieta y no han podido evitar que con el tiempo recuperen lo reducido. Cuando se reducen alimentos, cada día que pasa convierte más y más al cuerpo humano en un extraordinario ahorrador de alimentos.

El peso se recupera por las alteraciones orgánicas desencadenadas al reducir alimentos y no por falta de fuerza de voluntad.

Las dietas lejos de resolver la obesidad favorecen su incremento. Mientras más estricta, mayor posibilidad habrá de subir más de lo que se había bajado.

¿Qué significa todo esto en términos simplificados? Que llevamos miles de años adaptándonos a la limitación de alimentos. Dejar de comer no es nada nuevo para el hombre.

La lucha para mantenerse esbelto no es contra la fuerza de voluntad, sino contra los cambios provocados al reducir alimentos. Dicho de otra manera, las dietas engordan. Para librarse del exceso de peso se requiere de prudencia y no de algún plan milagroso o método de brujería. Aplicar una dieta sin conocimiento de causa es insensato ya que puede generar más lesiones que la misma obesidad.

No se deje engañar por los efectos inmediatos de las dietas. Comer poco de todo, o eliminar algún alimento del menú, efectivamente al principio reduce de peso; pero conforme se avanza en la dieta, los cambios orgánicos frenan la reducción y finalmente llega el momento en que se incrementa la habilidad para acumular grasa corporal. Es por eso que a los dos años de tratamiento se ha recuperado todo lo perdido y se ha subido aún más.

El paciente a dieta pierde músculo, agua, paciencia y compostura, pero la grasa regresa, e incluso aumenta y genera frustración.

Seguramente le parecerá una sorpresa que para controlar el sobrepeso requiere de una alimentación abundante y balanceada.

Las buenas noticias son que comer adelgaza.

Quien se niegue a comer puede resignarse a continuar obeso por el resto de su vida, o bien causarle severas lesiones al organismo como cirugías, medicamentos y con las mismas dietas.

LAS CAUSAS DE LA OBESIDAD

No hay enfermedad que esté más rodeada de ignorancia, mitos y manejos inapropiados que la obesidad.

Hace años el alumno de medicina aprendió que la obesidad se provocaba al comer en exceso; que se resolvía dejando de comer; y que los obesos no se curaban por no aplicar sus dietas. Además al estudiante se le explicó que pocas personas seguían su dieta por ser adictas a la comida. Esto hacía del trabajo del médico una labor bastante sencilla: si resolvía el problema era por la dieta, si no, era por culpa del paciente que no seguía las indicaciones.

Durante años, la sociedad médica mantuvo conceptos empíricos que lejos de ayudar al paciente lo perjudicó y un ejemplo muy claro es el mito de la comida (hay que dejar de comer para controlar el exceso de peso).

Desgraciadamente el obeso desconoce los hallazgos científicos recientes y se ha quedado con ideas antiguas y erróneas. Centra sus ímpetus en la fuerza de voluntad, se convence que efectivamente es adicto y se pasa el resto de su vida aplicando técnicas que jamás resolverán su gordura.

Actualmente la comunidad científica reconoce que la mayoría de las ideas tradicionales sobre la obesidad son más mitos que verdades. Como ya se conocen las causas reales de este mal y consecuentemente la mejor manera de eliminarla, es indispensable que analicemos los motivos por los que se acumula exceso de grasa en el organismo.

Ya conocemos al enemigo causante de la obesidad, por lo tanto, mediante estrategias eficientes, podremos eliminarlo para siempre.

Lea cuidadosamente los siguientes párrafos y vuelva a leerlos las veces que sean necesarias, de modo tal que aplique el programa con esmero y que evite cambiarlo por curaciones mágicas.

Mencionaré las causas que tradicionalmente se han presentado como causantes de la obesidad y lo que hoy la comunidad científica dice al respecto.

OBESIDAD POR COMER DEMASIADO

Una de las ideas más populares y falsas es que se engorda por comer más de lo que el organismo requiere. De acuerdo con esta lógica 2 más 2 es igual a 4. En la naturaleza las cosas se presentan de una manera tan sencilla.

¡Sorpréndase! Ningún estudio científico ha logrado demostrar que los obesos comen más que los delgados. Es falso decir que la obesidad se presenta por comer en exceso.

En 1982 la investigadora Thompson analizó y comparó estudios acerca de la ingestión de obesos y delgados; 6 demostraron que no había diferencia, 5 dieron por resultado que los obesos comían menos y sólo 2 apuntaron que los obesos comían más.

Por su parte, en 1989, la investigadora Rodin presentó 23 estudios más que descubrieron que no existe diferencia entre la cantidad de alimentos ingeridos por gordos y flacos.

Sólo unos cuantos autores han reportado que los obesos comen poco más que los delgados, pero ni uno solo ha demostrado relación entre la cantidad de alimentos ingeridos y el exceso de grasa corporal. Unos obesos comen mucho; otros cantidades normales; la mayoría casi no come nada y en todos persiste la obesidad.

El hombre no siempre engorda por comer en exceso. La sobrealimentación se ha presentado durante miles de años y consecuentemente la naturaleza nos ha dotado con defensas para prevenir el incremento de peso por excesos. Nueva sorpresa: el organismo convierte los excedentes de comida en calor en vez de grasa. Esta reacción se conoce como termogénesis.

Por eso no existe relación entre la cantidad de alimentos ingeridos y el grado de sobrepeso.

Quien sostenga que comer engorda no tiene la más remota idea de por qué existe obesidad.

Es más importante la forma en que se comen los alimentos que la cantidad ingerida. A continuación se presenta parte de una serie de estudios extraordinarios que nos orientan en cuanto al papel de los alimentos en la obesidad:

1. A los integrantes de un grupo sujeto a experimentación se le permitió comer sólo durante 2 horas al día y no en forma constante (como era su costumbre); terminaron con un exceso de 30% de grasa.

2. Otro grupo fue sometido a ayunos intermitentes (24 horas por semana) y esto aumentó su capacidad para transformar los alimentos en grasa; consecuentemente se observó un incremento de grasa corporal.

3. Los sujetos alimentados de las maneras previamente descritas presentaron un incremento en el tamaño y peso del tubo digestivo.

4. Parte de lo ingerido se convierte en calor. Este proceso se conoce como termogénesis; se presenta con mayor intensidad por las mañanas y disminuye conforme avanza el día. El organismo está programado para tomar abundantes alimentos por la mañana y moderar su ingestión por las noches; quien hace lo contrario al no desayunar y comer la mayor parte después de mediodía, favorece la aparición de obesidad.

5. La capacidad para convertir los alimentos en calor aumenta al realizar múltiples tomas en el transcurso del día y cada nueva toma acelera la función general del organismo (metabolismo basal). Por eso las personas que comen 5 o más veces al día pesan menos que los que ingieren 3 o menos comidas diarias.

Si analiza cuidadosamente estos estudios llegará a la conclusión de que los ayunos prolongados generan obesidad.

Los ayunos frecuentes, lejos de resolver el problema, a la larga generan una mayor acumulación de grasa. Para curarse es necesario comer en forma prudente y suficiente.

En conclusión: no es tan importante la cantidad de alimentos ingeridos como la forma en que se comen.

OBESIDAD POR UN METABOLISMO LENTO

Muchas personas creen tener obesidad por alguna alteración “malévola” de su organismo. No logran entender por qué suben de peso al comer sólo una vez al día y en pequeña porción. Todos los estudios que miden el metabolismo del obeso reportan la misma actividad que un delgado. Los malos hábitos no alteran la función normal de las células del cuerpo humano.

Se han reportado ciertas alteraciones en obesos que guardan relación con el manejo de alimentos; su capacidad para convertir excesos en calor aparentemente se encuentra reducida (pero no abolida). Estos cambios son similares a los que presenta el delgado en ayuno prolongado. Parece que el cuerpo humano reconoce a la obesidad como un tipo de ayuno.

OBESIDAD POR AYUNO

Los científicos que han analizado este factor reportan resultados contrarios. Mientras unos encuentran relación entre la obesidad de padres e hijos, otros lo asocian al estilo o hábito alimenticio educado por la familia.

Un interesante estudio reportó que existía relación entre la obesidad de la madre biológica y el hijo adoptado por una familia de delgados. No se encontró esta relación con la obesidad del padre biológico.

Esto sugiere que la capacidad para acumular grasa está ligada a genes femeninos, pero también se le puede dar otra interpretación: que la alteración metabólica se trasmite durante el embarazo por mecanismos distintos a la genética.

También se ha reportado que la desnutrición in útero incrementa la obesidad en edad adulta aún cuando la madre no presente obesidad.

Bouchan realizó en Canadá estudios de sobrealimentación en obesos gemelos. Encontró que existe una tendencia a engordar atribuible a factores genéticos, pero el mismo estudio sobre obesos no gemelos reportó resultados distintos.

De esta manera concluyó que la tendencia genética no explica la incidencia tan elevada de obesidad en la población canadiense.

La evidencia más firme en contra de la teoría de la obesidad por herencia se presenta al analizar las poblaciones emigrantes:

Los japoneses (quienes tradicionalmente presentan mínima obesidad) aumentan de peso al mudarse a los Estados Unidos de América. Al cambiar de país presentan la misma probabilidad de engordar que los norteamericanos.

En fechas recientes se descubrió un gen de obesidad, mismo que se encarga de elaborar una molécula llamada letrina. Estos genes se encuentran tanto en obesos como en delgados.

¿Todos los seres humanos contamos con los genes necesarios para desarrollar obesidad? Definitivamente sí, es solo cosa de aplicar los hábitos inapropiados y el cuerpo se defenderá a través de la acumulación de grasa corporal.

De acuerdo a los estudios genéticos, la obesidad es una necesidad biológica de supervivencia y no una maldición para la moda.

Los Estados Unidos de Norteamérica han llevado acabo de manera periódica encuestas sobre la salud de su población en general. Estos ejercicios se les conoce NHANES por sus siglas en inglés (Natonal Health and Nutrition Examination Survey) y son conducidos por el NCS (Nacional Center for Health Statistics). La última encuesta NHANES demostró un incremento de obesidad del 15% en 1980 a 27% en 1999.

Se ha calculado que, de persistir esta tendencia, para el año 2030 el 90% de la población americana será obesa.

Cuando en 1985 concluí que las dietas engordan, pensé que si la Unión Americana continuaba limitando sus alimentos (el 36% de su población se encuentra a dieta para intentar bajar de peso), para el siglo XXII todos estarían obesos.

Desafortunadamente me equivoqué y si no aprendemos a comer para adelgazar, la obesidad se convertirá rápidamente en el problema de salud más serio de ese y otros países.

Esta es otra evidencia en contra de la teoría de obesidad por factores genéticos y a favor de la teoría de obesidad como mecanismo de supervivencia desencadenando por las mismas dietas.

Hasta los defensores más acérrimos de la teoría de obesidad por herencia están de acuerdo en que una alimentación sensata puede frenar este fenómeno.

Afortunadamente para los que tienen exceso de grasa es más importante el ambiente externo que la genética en la aparición y persistencia de la obesidad.

Efectivamente existe una tendencia hereditaria a subir de peso y esta puede contrarrestarse de manera eficiente con una alimentación balanceada y abundante.

OBESIDAD POR FACTORES EMOCIONALES

Ni un solo estudio científico ha logrado demostrar algún patrón de conducta especial que propicie la obesidad. Las mismas cantidades de individuos delgados y obesos presentan cuadros depresivos, son dependientes, pasivos, neuróticos, obsesivos, etcétera.

No obstante, la forma de resolver alteraciones emocionales si puede provocar obesidad. Un conflicto emocional mal manejado favorece estrés crónico y este, a su vez, obesidad.

Es estrés no controlado interfiere con la reducción de peso aún cuando se estén aplicando dietas estrictas. Guarda una relación compleja con la obesidad, por lo que es importante tratar el tema detalladamente.

LA OBESIDAD Y EL ESTRÉS

La obesidad se encuentra íntimamente ligada al estrés; para entender cómo se presenta este fenómeno es necesario describirlo con precisión.

El estrés, científicamente, es la respuesta de adaptación de un organismo ante un estímulo externo. Esto significa que tanto bacterias, virus, peces, como seres humanos viven constantemente eventos estresantes. Por ejemplo: una bacteria presenta “estrés” cuando se enfrenta a un agente químico (antibiótico). Conforme los organismos se vuelven más complejos, el estrés toma diferentes proporciones: la carrera de un tigre tras una gacela significa estrés para ambos.

Los humanos hemos llevado al estrés a un nivel más complicado. Si nos enfrentamos a un evento peligroso como ser arrollados por un automóvil, experimentamos la respuesta orgánica al estrés en ese momento y todas las veces que volvemos a recordar el incidente.

Esta reacción es muy importante ya que explica los múltiples daños que pueden generarse en el organismo. La adaptación biológica se desencadena en el hombre sólo con pensar en el evento estresante. El simple hecho de ver una película emocionante provoca reacciones metabólicas en el cuerpo.

Consecuentemente la definición de estrés varía enormemente en el hombre. Lo que para uno puede ser muy peligroso, para otro puede significar placer: correr a un automóvil a alta velocidad es muy divertido para unos mientras que a otros les altera los nervios.

La respuesta orgánica en el hombre también es diferente según el tiempo en el que se mantenga expuesto a estrés. Así tenemos que se define como agudo y crónico.

El estrés agudo libera una serie de sustancias que eliminan grasa corporal; a través de la adrenalina, se moviliza grasa y al mismo tiempo se incrementa la actividad basal del organismo.

La adrenalina además reduce el apetito. Todo esto provoca pérdida de peso. El estrés agudo es una forma desagradable pero segura de reducir exceso de grasa y músculo.

El estrés crónico no produce adrenalina, pero sí continúa liberando otras substancias químicas que favorecen la acumulación de grasa. Aún así, sólo se presenta obesidad al asociarse otros eventos.

Un mecanismo de adaptación ante el estrés agudo es la liberación de endorfinas en el cerebro. Estas substancias generan placer y son extraordinarias para controlar cualquier tipo de sensación dolorosa. El placer generado por las endorfinas hace que el estrés sea más tolerable. Esta respuesta es automática y nada podemos o debemos hacer para evitarla.

En el estrés crónico debe buscarse distintas formas para liberar endorfinas, aumentar las sensaciones placenteras y soportar las emociones desagradables. Existe una amplia variedad de estímulos liberadores de placer (endorfinas); actividad física, actividad sexual, comida, estímulos abstractos (pensamientos), etcétera.

Dependiendo de la forma de obtener endorfinas puede favorecerse el incremento o disminución de grasa corporal. El placer obtenido a través de la música, trabajo, actividad física y sexual, obviamente no generan obesidad. Pero obtener placer a través de la ingestión exclusiva de grasas sí.

Ha sido demostrado por múltiples estudios que el alimento que más libera endorfinas (el más sabroso) es la grasa. Por lo tanto una persona que se encuentra ante un estrés crónico (que o disminuye el apetito) logra aminorar las sensaciones desagradables comiendo pollo frito, donas, pasteles y cualquier alimento que esté frito, o se le agrega crema, mayonesa, etcétera.

El estrés agudo puede generar a la larga obesidad; recuerde que el estrés agudo disminuye el apetito y que al reducir alimentos se incrementa la habilidad para acumular grasa. Asimismo si se convierte en estrés crónico que es manejado por la ingestión de grasas, se asegura la aparición de obesidad.

EVENTOS ESTRESANTES

Esta situación de por sí bastante complicada, se vuelve aún más al estudiar los eventos estresantes de la vida. Llegar tarde al trabajo puede ser para unos una situación sumamente tensionante, mientras que otros pueden tomarlo con la mayor calma del mundo. Si además el resto del día se continúa con la angustia de haber llegado tarde, se está favoreciendo la aparición de obesidad.

No es el estrés en sí el que genera obesidad, sino nuestra necedad por seguir viviendo ese evento estresante el mayor número de veces posible en nuestra mente. Esta respuesta guarda estrecha relación con nuestra manera de ver la vida (optimista contra pesimista)

Para que ningún evento logre dañar nuestro equilibrio orgánico, es necesario que no altere nuestro equilibrio emocional. Para obtener esto tal vez tengamos que cambiar nuestro estilo de vida.

Una persona que desarrolla relaciones afectivas satisfactorias en el hogar y el trabajo, actividad física diariamente y placer en su quehacer ordinario, no necesitará de las grasas para manejar su estrés.

Si reconoce que la vida le genera estrés, tal vez valga la pena buscar apoyo en un psicólogo, o bien en grupos de autoayuda.

También es útil ejercicio moderado, la yoga, la meditación, el tai chi y la relación sexual, siempre y cuando estas actividades le provoquen un gran placer y no mayor estrés. El Taller de Cambio de Hábitos de Alimentación cuenta con el apoyo de un psicólogo quien lo ayudará a mitigar el estrés de su vida. Puede obtener más información en Internet.

OBESIDAD POR COMER GRASA

Son importantes los estudios que analizan el consumo de grasas y obesidad, que es necesario escribir todo un capítulo dedicado al tema.

Datos registrados demuestran que las grasas ingeridas en exceso son las culpables de la obesidad: existe una relación directa entre la cantidad de grasa incluida en la dieta y el grado de sobrepeso. De igual manera, estudios de sobre alimentación reportan una relación directa entre el incremento de peso y la cantidad de grasa en la dieta (además se sube de peso con mucha facilidad).

El villano de esta historia es el consumo excesivo de grasas.

Contamos con una serie de defensas para evitar obesidad al ingerir azúcares; los excesos ocasionales son “quemados” con facilidad y conforme avanzan los días de una dieta excedida en azúcares se va perdiendo el gusto por ellos, con lo que se reduce el riesgo de ingerir cantidades innecesarias.

Las grasas producen el efecto opuesto; cuando una dieta incluye grandes cantidades de grasas se vuelve más sabrosa y por lo tanto, se come más de lo requerido. Esta avidez no disminuye con el tiempo y los excesos son fácilmente almacenados en el cuerpo.

La predilección por alimentos grasosos se presenta en todos desde el momento que nacemos. La preferencia es igual en delgados y obesos y esta avidez natural guarda un valor de supervivencia donde no existe abundancia. La grasa ingerida de sobra pasa a la cintura y se almacena para ser usada sólo después de muchas semanas de restricción de alimentos.

En la actualidad nuestra comida contiene grandes cantidades de grasa y casi siempre agregamos más al prepararla.

El gusto primitivo por las grasas favorece su ingestión excesiva y consecuentemente acumulación de grasa corporal; 6 de cada 10 adultos tienen sobrepeso. Si además se cuenta con malos hábitos de alimentación (miedo a comer, tomar un solo alimento al día, uso de dietas de reducción, etcétera) se incrementa el acumulo de grasa: 3 de cada 6 personas con sobrepeso están obesas.

¿Y qué sucede cuando una dieta no contiene grasas en lo absoluto? Se generan alteraciones en el organismo que van desde enfermedades de la piel hasta daño en el sistema inmunológico. Tal vez el lector se atreva a sufrir estas consecuencias, pero la que menos le conviene es que al eliminar grasas se favorece a la aparición de obesidad.

Las grasas en la dieta son elementos indispensables. Dependiendo de la región en que se viva, se requiere de más o de menos: en climas cálidos es suficiente un 25 a 30%, en climas más fríos, los requerimientos se incrementan hasta un 35%.

Una dieta reducida en grasa equivale a desnutrición, por lo que se montan mecanismos de supervivencia (eficiencia metabólica). Aún así, mientras no hay grasa en la dieta, no aparece la obesidad.

Pero un cuerpo desnutrido puede engordar con mínimas cantidades (menos de 25%). Lo explicaré de otra manera: quien nunca ha hecho dietas puede incluir hasta un 35% de grasa en su menú si presentar obesidad. Pero al restringir cualquier alimento (incluyendo grasas) durante suficiente tiempo, se engordará con una dieta que contenga menos de 25% de grasa.

Maldito es el hombre cuando ingiere excesos de grasa, pero maldito es más aún cuando las reduce drásticamente.

Cuando se encontró que una dieta baja en grasas incrementaba el riesgo de presentar obesidad, se decidió investigar qué cantidad debería ingerirse para evitar esta respuesta y sobre todo cuál era la más adecuada para el hombre.

Una dieta normal incluye aproximadamente un gramo de grasa por cada kilogramo de peso corporal.

Hasta las dietas de reducción más estrictas deben incluir pequeñas cantidades de grasa. La mayoría de los expertos recomiendan 40 gramos o más para el varón y para la mujer no menos de 20 al día.

Afortunadamente para el individuo con obesidad, existen estudios fabulosos que demuestran cómo se puede perder peso utilizando ciertas grasas. A continuación explicaré como se adelgaza comiendo grasas:

Igual que en los azúcares, en las grasas existen diferentes tipos y por lo tanto el organismo las maneja de distinta manera.

Por fines metabólicos y sobre todo prácticos, las grasas se han dividido en: saturadas, mono insaturadas y poli saturadas.

Las saturadas se encuentran en grandes cantidades en animales de sangre caliente y en el aceite de coco. Las mono insaturadas se encuentran en ciertos vegetales: el aceite de oliva, al igual que las oleaginosas como la nuez y los cacahuates. Las grasas poli insaturadas provienen de semillas donde se extraen los aceites para “guisar” como el cártamo, maíz, girasol, etcétera.

Muchas especies marinas también contienen aceites poli insaturados, pues estos se mantienen fluidos en temperaturas bajas. Si una grasa se encuentra en estado líquido en temperatura ambiental lo más seguro es que contenga grandes cantidades de ácidos grasos mono o poli insaturados.

Aunque existe controversia al respecto, parece ser que las grasas saturadas (obtenidas de animales y algunos vegetales) ingeridas en exceso genera alteraciones severas en el organismo incluyendo la obesidad.

En el libro La Dieta del Paleolítico, se presenta un interesante análisis de los alimentos ingeridos por nuestros antepasados hace más de 10 mil años.

Los autores concluyen que el ser humano sobrevivió con grandes cantidades de proteína animal, pero puntualizan que el contenido de grasa de los animales salvajes escasamente llega a ser de 1% (similar a la encontrada actualmente en pescados y mariscos).

La cantidad total de grasa saturada ingerida hace miles de años era mínima comparada con la poli insaturada que obtenía de los vegetales.

Hoy, los animales que ingerimos contienen una gran cantidad de grasa, siendo la fracción mínima de 20% y la mayoría contiene aún más. En el mejor de los casos, esto equivale a un incremento de un 2000% de grasa saturada incluida en nuestro menú actual.

El ser humano aún no ha tenido tiempo (en términos de evolución) para adaptarse al aumento tan impresionante de esta sustancia en la dieta.

Aparentemente las grasas más útiles provienen del reino vegetal.

No sólo ayudan en la construcción de células (una tercera parte de su membrana está construida con grasa y cerca del 80% del cerebro está hecho de grasa), sino que además nos ayudan a mantenernos esbeltos.

Este descubrimiento ha sido vital para el control del sobrepeso. En el libro Nutrición Siglo XXI se presenta un resumen de estudios recientes sobre las grasas vegetales y de su beneficio para el organismo. Nos interesa en forma especial el ácido gama linoléico, que se cree incrementa la capacidad para eliminar grasa corporal. De acuerdo a la autora, esta es una grasa que quema grasa.

Esta sustancia se encuentra en el aceite de cártamo, girasol, maíz, almendras, cacahuates, pistaches y nueces.

¿Entonces por qué no estamos todos delgados si la mayoría utiliza aceite vegetal para guisar y a casi todos nos encantan los pistaches y las nueces?

El ácido gama linoléico sometido al calor pierde sus propiedades “reductivas” y lo conveniente en un elemento “engordante”. El aceite vegetal calentado, si se toma en cantidades excesivas, provoca obesidad; debemos ingerir oleaginosas crudas y mantener el aceite vegetal en el refrigerador para usarlo como aderezo frío y no para guisar como es la costumbre.

Un aceite sometido constantemente al calor, o peor aún calentado en varias ocasiones (refreír) genera radicales libres y estos a su vez lesiones severas al organismo. Algunos investigadores alegan que este hábito, además de provocar obesidad, aumenta la frecuencia de cáncer en el intestino grueso, glándulas mamarias y próstata, favoreciendo la aparición de aterosclerosis (endurecimiento de las arterias).

Si desea freír un alimento, use aceites vegetales mono insaturados (por ejemplo el de oliva) pues son estables ante elevaciones importantes y sostenidas de temperatura. Las comunidades que rodean el Mar Mediterráneo guisan sus alimentos con aceite de oliva y se cree que esta práctica disminuye infartos del corazón y cáncer en distintas regiones del cuerpo.

La sobre ingestión de grasas saturadas, calentar aceites vegetales y los malos hábitos de alimentación (hacer dietas, comer con miedo, brincarse una comida, o reducir drásticamente la ingestión de cualquier alimento) favorece la acumulación de grasa corporal.

Quien desee adelgazar debe acostumbrarse a comer el aceite vegetal preferentemente crudo y disminuir la grasa saturada que incluye en su mesa.

De nada le servirá limitar azúcares (pan, arroz, frijoles, etcétera) proteínas (pescados, res, pavo, etcétera) o grasas (mantequilla, aguacate, semillas, etcétera), pues con las dietas que reducen alimentos, sólo se logra perder paciencia y salud.

La teoría que inculpa a los azúcares como los responsables de la obesidad es tan errónea y provoca tanto daño a los obesos, que es necesario dedicar todo un capítulo para analizar los estudios científicos recientes en relación a la ingestión de éstos nutrimientos y la aparición de obesidad.

ESTO ES TODO POR HOY ESPEREN BUSCO UN LIBRO II...

lunes 4 de mayo de 2009

MI NUEVO CUERPO


poco a poco, espero llegar a la meta!!! esta foto es de princpios de abril de este año
y vamos por masss

domingo 3 de mayo de 2009

Domino´s Pizza

Primera y última vez que consumo Domino´s Pizza

Tarde de domingo/ Flojera/ Lo más fácil-comida a domicilio/ Pensé... nunca eh probado una Domino´s/ Directorio/ Página de Domino´s/ Todo se ve muy apetesible.../ Pensé si es más caro que otras pizzas, debe valer la pena../ Resultado: No valio la pena.

1. En la página te ofrecen varias promociones; pregunte por la que me intereso y... que ya no habia. Ok "aproveche otra" que si había.

2. No se tardo 30 minutos, pasaron 40 minutos y después llego, pense en reclamar, pero algo me decía que el repartidor era el que pagaba y no la empresa así que no reclame.

3. Tenía esperanzas aún, lo juro, pero, al abrir la caja, lo primero que pensé, que pizza tan deprimente, pequeña y nada antojable.

4. Muy cara para lo que en realidad es.

5. Las papas "de promoción", quemadas y mal envueltas en papel aluminio.

6. Pocos o casí nada de ingredientes, la definiría como: Pan, Aceite, Poco queso y muuy poco de otro condimento (lease, piña o jamón.

7. No estaba rica.

8. Nada parecida a la foto en la publicidad (No se porque me acorde de Mc Dnalds)

9. Para colmo no te dan catsup!

10. En pocas palabras Domino´s Pizza no vale la pena.

Enserio no compren Domino´s Pizza.

martes 28 de abril de 2009

La Obesidad y La Gripe

Según expertos del Pennington Biomedical Research Centre de Luisiana, la obesidad podría contraerse a través del adenovirus, un virus igual al del resfriado común, que puede contagiarse a través de la tos o de las manos sucias.
Los científicos descubrieron que los pollos y ratones de laboratorio infectados con el adenovirus engordaban mucho más rápidamente que los animales no contagiados aunque ingiriesen la misma cantidad de comida. En los humanos, los estudios determinaron que casi un tercio de los adultos obesos tienen ese virus frente a un 11% de los individuos que no sufren sobrepeso.
Mikhil Dhurandhar, director del equipo de investigación, declaró que el virus entra en los pulmones y se propaga rápidamente por el cuerpo, hasta que llega al tejido adiposo, donde se replica, produce más copias de sí mismo y genera un aumento del número de nuevas células adiposas, que podría explicar la expansión de ese tejido en el cuerpo.
El experto reconoció que hay otras razones por las que se puede sufrir sobrepeso y predijo que en cinco o diez años habrá una vacuna para combatir el virus.

Algunas recomendaciones mientras esperamos la cura:

1. Consuma Jugo de Naranja: Según estudios recientes consumir jugo de naranja 100 por cien natural reduce un 14 por ciento el riesgo de obesidad, según un estudio de la Universidad de Minnesota que se ha hecho público durante el encuentro 'Experimental Biology 2009' que se celebra en Nueva Orleans (Estados Unidos).

En su trabajo los autores compararon los datos de las personas que consumían jugo de naranja 100 por cien natural con los de quienes no lo consumían y descubrieron que los primeros tenían un menor índice de masa corporal (IMC), menor circunferencia de cintura y menos resistencia a la insulina. Los investigadores observaron una asociación inversa entre el nivel de consumo de zumo y estos parámetros.

Según los resultados, el riesgo de obesidad era un 22 por ciento menor en los bebedores de jugo de naranja natural y el riesgo era un 15 por ciento menos en cuanto al síndrome metabólico. Este conjunto de trastornos se define por la presencia de tres o más de las siguientes alteraciones: obesidad central, alta glucosa en sangre, niveles altos de triglicéridos rápidos, bajo colesterol HD e hipertensión.

2. Guarde la calma por cualquier otro virus y reduzca el consumo de Carbohidratos: MÉXICO OCUPA UNO DE LOS PRIMEROS LUGARES EN CRECIMIENTO DE SÍNDROME METABÓLICO!!!

  • Es una patología heterogénea cuyas manifestaciones clínicas incluyen: hipertensión, hipertrigliceridemia (aumento de triglicéridos en el plasma) y obesidad central
  • También se asocia a la presencia de los ácidos grasos no esterificados que inducen estrés oxidativo, explicó en la Facultad de Química de la UNAM
Se ubica sólo después de Estados Unidos y Alemania, donde este fenómeno asociado a la obesidad va a la alza, afirmó Mohammed El Hafidi, investigador del Departamento de Bioquímica del Instituto Nacional de Cardiología Doctor Ignacio Chávez.En la Facultad de Química de la UNAM, el especialista expuso que se trata de una patología heterogénea con manifestaciones clínicas que incluyen: hipertensión, hipertrigliceridemia (aumento de triglicéridos en el plasma) y obesidad central.

Estos factores implican riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, aclaró en el Seminario Estrés oxidativo y resistencia a insulina en un modelo de síndrome metabólico.El síndrome, abundó El Hafidi, es una patología multifactorial donde intervienen aspectos genéticos y ambientales, y se ha vuelto un tema de actualidad porque el estilo de vida, el sedentarismo y la alimentación poco saludable, propician su incidencia, porque además los carbohidratos aumentan la posibilidad de padecer el síndrome y estimulan la liberación masiva de insulina a nivel del páncreas, y a la larga afecta la secreción de esa hormona e induce la resistencia a la misma, concluyó.

3.Consuma Calcio: Consuma el suficiente calcio, además de ser un nutriente esencial en la formación de huesos y dientes, interviene en la regulación de la grasa corporal. Es prudente que la dieta asegure una ingesta de 1200 mg de calcio al día.

4.Incluya fibras en su dieta: Las fibras aumentan la sensación de saciedad. Por ende, pueden ayudar a personas con sobrepeso a lograr una ingesta diaria de alimentos apropiada.

5.Realice actividades físicas: Los ejercicios tienden a movilizar la grasa de los depósitos, a estimular la limpieza de la sangre, a promover la producción de colesterol ”bueno” y a ayudar a limpiar la glucosa en la sangre. Incluso la actividad física ligera, como caminar a paso enérgico, ha demostrado tener consecuencias muy positivas en la salud y el control del peso.La obesidad en los países ricos provoca 1.000 millones extra de toneladas de emisiones de CO2!!!

En la investigación, realizada por Edwards y por Ian Roberts, los investigadores compararon la población de 1.000 millones de personas delgadas, con una distribución de peso equivalente a un país como Vietnam, con 1.000 millones de personas de países ricos, tal como Estados Unidos, donde aproximadamente el 40 por ciento de la población está clasificada como obesa.

El estudio llegó a la conclusión de que la población más gorda necesitaba un 19 por ciento más de calorías para cumplir con sus necesidades energéticas. También se detectó un mayor uso del coche entre los que presentan sobrepeso. "La pesadez de nuestros pesos llega a hacer que nuestros movimientos sean más arduos y por lo tanto llegamos a hacernos más dependientes de los coches".

Las emisiones de gases contaminantes derivadas de la producción de comida y de los desplazamientos en vehículos del mil millón de personas más gordas se estimó entre unas 400.000 y 1.000 millones de toneladas extra al año. Eso es una cantidad significativa en comparación con las emisiones totales de gases de efecto invernadero en todo el mundo, que en 2004 fueron 27.000 millones de toneladas.

Así que cancér, gripe y obesidad lideran las preocupaciones de la población ¡usted decide en que gastar su tiempo! ¿o no?

lunes 27 de abril de 2009

Obesidad adolescente

Gracias por seguir visitandonos, recientemente me escribieron para pedir informes sobre la obesidad en los adolescentes, y pues lo mejor que se puede hacer en este caso es ir con el médico, el cual nos dara la mejor opción, después de analizar el caso. Y lo de siempre, hacer ejercicio (caminar por ejemplo) y comer lo mejor saludable posible (evitar la comida chatarra), ayuda en mucho a mantener una buena salud y por lo tanto una buan figura. Aquí les dejo un artículo y un video, que nos pueden ayudar un poco más a comprender y contrarestar este problema.



Artículo tomado de: www.articlesnatch.com

"Adolescentes y Jóvenes La obesidad "
Por: Rick McManus

La obesidad en adolescentes y niños es quizás uno de los lugares más tristes que veo. Es cruel y horrible para los niños a ser que el sobrepeso, que no tendrá una buena vida social o médica y la vida muchas cosas obtendrá abajo. Que tendrá dificultades para hacer amigos, ya que será intimidado en la escuela debido a su peso y su salud van a sufrir mucho como complicaciones médicas son siempre vinculados con la obesidad. Tenemos que ayudar a nuestros niños y adolescentes a cabo para agitar su vida insalubres y de volver a la aptitud y la vida sana!

La obesidad adolescente es un gran problema complicado como la obesidad no siempre es causada por la pereza y más comer, es a veces debido a su familia y el historial médico de condiciones médicas que pueden estar sufriendo. Aunque no todos los adolescentes la obesidad se debe a la genética también puede ser debido a condiciones médicas. Problemas con las glándulas tiroides o problemas son a menudo una causa que contribuye a la obesidad, pero luego la obesidad contribuye también muchas otras complicaciones médicas. Si no desea ver a su niño o adolescente sufra entonces es necesario adoptar medidas para solucionar el problema de la obesidad!

Aunque la pereza y la mala dieta contribuye en gran medida al problema de la obesidad adolescente, tenemos que exhortar a los adolescentes a salir más en vez de jugar con el ordenador dentro y viendo televisión. Tienen que ser demostrado lo que una dieta es aceptable y enseña que la comida chatarra y los alimentos no son la mejor opción para ellos y que existen alternativas saludables disponibles! Para ello le ayudan a combatir la obesidad adolescente y salvar a nuestros niños de un futuro de problemas emocionales y lo más importante, los problemas de salud asociados con la obesidad.

Niños pequeños deberían ser alentados a participar en más actividades físicas como deportes y salir más. Hacer esto garantizará (si es que comen correctamente) que se quema más calorías de lo que están comiendo, por lo tanto, mantener el peso y si es necesario van a perder. La obesidad debe ser abordada en las primeras etapas para ayudar a prevenir una vida de desconcertar y dolor.

Los padres deben adoptar una posición para ayudar a prevenir la obesidad y el adolescente sus hijos ordenados. Para todos los que dicen que usted puede tomar un caballo al agua pero no se puede dejar la bebida, la alimentación sana debe ser demostrado por los padres y los hijos sigan su ejemplo! Los adolescentes deben ser conscientes de las consecuencias de la obesidad y ha ayudado a lograr un futuro mejor!

miércoles 25 de febrero de 2009

MI ULTIMO CAMBIO.

amigas, me estoy confiando y no veo evolucion en la ultima foto que es la de la del lado derecho, esa es de diciembre de 2008 asi que tengo que redoblar esfuerzos

miércoles 5 de noviembre de 2008

YA ME CIERRA EL SACO!!!

DE IZQUIERDA A DERECHA: 1.- DICIEMBRE 2008. 2.- MARZO 2008. 3.- NOV 2008!!!

viernes 24 de octubre de 2008

Hola chicas







Hola a todas.



estoy de regreso, me he distansiado un poco pero nunca he dejado de estar al pendiente del blog.

solo queria informarles que aun que no he hecho mi dieta al 100 les cuento que he logrado bajar algo de peso he perdido mas de 10 kilitos. aqui en la foto se podran dar cuenta ahora asi me veo,
la foto de arriba es cuando empese con la dieta recien que tube a mi bebe ahora han pasado varios meses y estoy satisfecha con lo que he logrado pero me falta mucho por bajar.








domingo 12 de octubre de 2008

MAS SOBRE MIS CAMBIOS


de izquierda a derecha: 1.- NOV 2007 2.- MAYO 08 3.- SEP 08

viernes 19 de septiembre de 2008

MAS SOBRE MIS CAMBIOS ....


DE IZQUIERDA A DERECHA: 1.- DIC 2007 2.- MAR 08 3.- AGOSTO 08

martes 16 de septiembre de 2008

HASTA LA CARA ME ESTA CAMBIANDO

DE ENERO AL 15 DE SEPTIEMBRE DE ESTE AÑO.... AY AMIGAS SIENTO QUE VOY DESPACIO, YA CASI SE ACABE AL AÑO Y NO HE LLEGADO A MI PESO IDEAL, LO UNICO QUE ME ANIMA ES VER LAS FOTOS. SALUDOS A ToDAS.

domingo 31 de agosto de 2008

Recomendación en la web

http://www.adelgazar.net/

Todo sobre adelazar, dietas, consejos, tips, hechale un vistazo!

yo ya lo cheque y encontre este artículo que creo es MUY INTERESANTE

  • La alimentación intuitiva, una opción saludable para bajar de peso

    Basada en "escuchar" al cuerpo más que en imponerle dietas, esta nueva tendencia en adelgazamiento y alimentación ofrece, según algunos estudios, mejores resultados que las dietas hipocalóricas. Se trata de alimentarse sólo en la medida en que se necesita, y no por razones psicológicas o sociales, como el estrés, para compensar frustraciones, u otros motivos.
    Investigadores de la Brigham Young University (en Provo, Utah, Estados Unidos), coordinados por Steven Hawks, han realizado un estudio que concluye que la alimentación intuitiva da mejores resultados a la hora de adelgazar y disminuir el riesgo cardiovascular que someterse a dietas hipocalóricas. Dicho estudio ha sido publicado en el "American Journal of Health Education".
    La alimentación intuitiva intenta atender únicamente a lo que el organismo demanda en cuanto a alimentación, tanto en cantidad como cualitativamente. Es decir, no somete al cuerpo a ningún régimen que restrinja la cantidad de calorías ni el tipo de comida. Aunque esto no significa, por supuesto, que se pueda comer libremente todo lo que a uno le apetezca, sino sólo lo que necesita.
    La clave radica en aprender a controlar la sensación de hambre, y comer sólo cuando se tiene y hasta saciarla. El organismo tiene mecanismos biológicos para regular el hambre y la saciedad, centralizados en el hipotálamo, que recibe impulsos de diversas partes del cuerpo: estómago, nivel de glucosa, de lípidos, etc. En función de esas informaciones, se genera la sensación de hambre o de saciedad.
    En la alimentación intuitiva hay que aprender a reconocer el hambre fisiológica y saber separarla del hambre "psicológica", es decir, la apetencia por comer derivada de factores como la ansiedad, la depresión, el aspecto apetitoso de ciertos alimentos, sus olores y sabores, la sensación placentera que se siente al comerlos, normas sociales, costumbres aprendidas en la infancia, etc.
    Así, para practicar esta "dieta intuitiva" debemos aprender a escuchar a nuestro cuerpo y desarrollar una nueva relación con la comida. No hay que comer por otros incentivos, como los sociales (en una boda hay que comer de forma exagerada, aun después de estar saciado), emocionales (como porque estoy triste o ansioso, aunque no tenga hambre), u otros (el helado de fresa está buenísimo y no puedo resistirlo).
    Lo anterior no es tan fácil como pueda parecer. Requiere seguir un método, tiempo y esfuerzo. Y cambiar muchas costumbres poco saludables. Pero, desde luego, es una alternativa interesante a las clásicas dietas. Tanto los creadores de la teoría como diversas entidades (Universidad de California, University College London, Universidad de Hull...) han valorado el método, que ha salido airoso de la comparación con las dietas restrictivas de calorías.
    Podríamos concluir que la alimentación intuitiva no es algo revolucionario, pero sí un nuevo método a tener muy en cuenta.
    Fuente: Consumer, 2008

jueves 28 de agosto de 2008

MI ULTIMO PROGRESO

LA FOTO DE LA IZQUIERDA ES DE NOVIEMBRE DEL AÑO PASADO, LA DE LA DERECHA, ES DEL 26 DE AGOSTO. ESTO E MOTIVA A HECHARLE GANAS, SIETO QUE HASTA LA CAA ME CAMBIÓ Y VOY POR MAAAAAS

miércoles 27 de agosto de 2008

LA DIETA....

Pues bien, ahora despues de 5kg y dos meses... no esta mal verdad???? pues la neta al fin me di el tiempo de escanear la mentada dieta que es mas un cambio de habitos alimenticios a largo plazo y que no se me ha hecho tan pesado como lo habia dicho antes y pues la verdad todo gracias a Maty Lajud mi asesora en nutrición, ya las tengo escaneadas pero no puedo subirlas asi que si alguien las quiere solo dejeme un comentario o mensaje con su correo electronico y se las mando ok?


Besos pa todos y a bajaaaar!!!!

jueves 21 de agosto de 2008

Un mes y dos semanas despues



Pues este fin de semana, cumplo mis seis semanitas a dienta entre semana y libre los fines, la verdad me ha sentado muy bien esta modalidad, no he bajado mil kilos pero cinco si y sin sufrir demasiado, pues cada vez que empezaba una dieta era la mil hambre y los deseos de comer tres pasteles al final de la dieta, que no eran tres si no al final, uno por semana lo que me llevaba al rebote no tan esperado pero que siempre llegaba, ahora con mi asesora, esta lo máximo porque puedo comer “libremente” en pequeñas porciones el fin de semana, así que me motivo para seguir la dieta cinco días y después comer algo que me gusta pero sin pasarme de la raya, a parte de que en los días de dieta puedo comer pan, carne, miel, azúcar BC, nueces y almendras, pues la verdad no llego el fin de semana muerta por algo mil dulce o así. Total...ahí va mis fotos, todavía no se ve gran diferencia...pero el estado de animo ...si es otro.Saludos pa todas!!!!!! Y vamos por mas kilos!!!!

miércoles 20 de agosto de 2008

EN EL MISMO LUGAR, UN AÑO DESPUES

HOla, aki actualizando, la foto es en el mismo lugar, en julio del 2007, aun no decidia dejar de comer, como ya lo he mencionado, eso fue hasta diciembre del año pasado, la segunda foto, es en julio de este año.. se nota el cambio??? no se, pero por lo menos la seguridad con la que poso en la foto, sip. saludos y actualiceeeeeeeeeeeen!!!!!! karla, donde andas? walkis? evita???

jueves 14 de agosto de 2008

MAS SOBRE EL MISMO VESTIDO

sábado 2 de agosto de 2008

comiendo sanamente

A pesar de que estuve de vacaciones, en lugar con todo incluido, bufets bastos,no niego, si comi mis hamburguesas y papas, pero el poder ponerme un traje de baño, me dio animos para comer tambien lo que ven en la foto. saludos a todas.